• El prestigioso chef y el grupo empresarial El Jardín de Almayate se han unido para sacar al mercado esta nueva marca que se presenta en un envase revolucionario: un biberón
  • Además de por el dispensador, el diseño del envase también llama la atención, ya que el cuerpo cilíndrico simula una chaquetilla blanca de cocinero con botones verdes y el tapón, un gorro de cocinero

El prestigioso chef donostiarra Martín Berasategui, poseedor de ocho Estrellas Michelín, y El Jardín de Almayate, uno de los grupos empresariales agrícolas más importantes del país, se han unido para lanzar Bíbelo, una nueva marca de aceite que se presenta en un envase revolucionario: un biberón gastronómico exclusivo, que consigue guardar y mantener todos los ramos originales del aceite de oliva virgen extra selección gourmet.

Y es que Bíbelo, nombre que funde el entusiasmo vital y los biberones que permiten a los chefs jugar con los líquidos en cocina- se presenta en una botella de plástico en forma de biberón gastronómico, de 500 mililitros, cuyo dispensador en punta permite regular cada uso (gotas, chorro…). El cuerpo cilíndrico simula una chaquetilla blanca de cocinero con botones verdes y el tapón es como un gorro de cocinero.

“Para nosotros era importante presentar un producto de altísima calidad pero, a la vez, hacerlo atractivo y cercano al consumidor. Nos hemos esforzado al máximo y tomó mucho trabajo llegar al diseño final, puesto que nuestra prioridad era salvaguardar todas las cualidades del AOVE, y el resultado ha sido un formato único en el mercado, diferenciable y asequible ¿Qué más se puede pedir?”, afirma Lara Muñoz Rey, directora de Marketing de El Jardín de Almayate.

Para Martín Berasategui, “sus cualidades excepcionales lo convierten en un zumo capaz de contribuir de manera única a todos los platos y de revitalizar alma y cuerpo gracias a su sabor dulce y su aroma afrutado”. Bíbelo se caracteriza por una intensidad alta de frutado con combinación equilibrada de matices verdes y maduros. Las notas de frutas maduras y verdes, que recuerdan a hierba recién cortada y a tomate, imprimen de complejidad a este ‘Oro líquido’. En boca, tanto amargo como picante se perciben de forma agradable y armonizan con el atributo de almendra, volviendo a aparecer la frescura de los matices verdes ya percibidos en nariz.