Algunos partidos y tendencias políticas sólo pueden nadar en un mundo donde la pobreza y la miseria estén instaladas de forma mayoritaria entre sus ciudadanos, donde el bueno del ‘papá Estado’ provea de migajas y platos calientes a la gente y que ésta, agradecida por su bondad, les perpetúe en la poltrona del poder indefinidamente.

MAduro 05-08-2015

Cuando escuchamos o leemos en los medios que Cerca de 2 millones de niños españoles pasan hambre (La Sexta) o que 25.563 niños madrileños sufrirán desnutrición este verano, el corazón se nos contrae y nos duele el alma. Dejando claro que un niño, sólo uno, desnutrido es una tragedia y que la obligación de la sociedad y del Estado es volcarse en solucionar este problema, nos llama la atención que solo 600 escolares se hayan acogido este verano a las becas comedor en la Comunidad de Madrid (si como dicen hay 25.563 niños en riesgo de exclusión y mal alimentados, al menos resulta extraña la cifra) o que en Aragón sólo se hayan acogido 353 niños este verano a estas becas (Heraldo.es).

Crecimiento, desarrollo y calidad de vida no son un buen catálogo para las profecías catastrofistas de los apóstoles populistas, por eso para ellos mejor la miseria.