Les confesaré –ahora que ha dimitido- que me ponía Varoufakis desde hacía un par de días. No les sorprenda porque no soy el único.

Me puso que saliese con una camiseta ajustada –estilo macarra– a dar una rueda de prensa. Estarán conmigo que no era lo más ortodoxo tras un referéndum tan importante.

Me ponía que entrase y saliese en moto. Mucho más chick que ir en metro.

Ayer me puso su dimisión. Irse por la puerta grande –tras una victoria- para facilitar un posible acuerdo lo dice todo de él.

Me ponía cómo regalaba su sonrisa a todos aquellos colegas que deseaban cargárselo cumbre tras cumbre.

Me ponía que les pusiese a tantas mujeres. Ayer escuchaba a la ‘requetesabionda’ de Rosa Villacastín decir que le ponía Varoufakis. Me sorprendió. No les explicaré el porqué.

En definitiva, que ha sido el más llamativo y original que ha pasado por Bruselas en los últimos años. Sólo me resta decir que ¡vuelva Varoufakis!