Les recuerdo que, el pasado jueves, un ataque yihadista consiguió segar la vida a 148 estudiantes de la Universidad de Garissa en Kenia. Ciento cincuenta personas cargadas de futuro que han encontrado la muerte por su condición de cristianos.

Me siento realmente enfadado. Los medios han dedicado “cero” a esta noticia si la comparamos con los mismos muertos en el accidente aéreo de Germanwings.

Está claro que África sigue estando muy lejos.