El segundo problema, según el CIS, que nos preocupa a los españoles es la clase política. Nada nuevo. Aunque fíate del CIS. Igual es el primero. Y no creo que mejore con los episodios lamentables, más propios de un patio de colegio, que nos están ofreciendo la mayoría de los candidatos salidos de las urnas en las últimas elecciones.

Y ahora, para mejorar el panorama, resulta que dos tercios de los ciudadanos desconfían de la información de los medios digitales. Lo dice un informe que ha realizado Ipsos Global Advisor en 27 países. En España solo el 41 % de los encuestados confía en los medios audiovisuales, 39 % en los tradicionales y desciende al 32 % los que lo hacen en medios digitales. Es fácil echar la cuenta: el 68 % no se fía, es escéptico de la información recibida de los numerosos medios que conforman el mundo online.

En líneas generales, por tanto, del estado de salud de la información ofrecida es mejor en nuestros periódicos, radios o televisiones que en los medios digitales. Pero tampoco para montemos la gran fiesta de la credibilidad.

¿Qué estamos haciendo mal? o, permítanme que matice, qué están haciendo mal nuestros colegas para que una gran parte de nuestros lectores piensen que la información que consumen sea falsa, no se la crean y se sientan engañados.

Acudamos a la raíz. La proliferación de noticias falsas es un hecho evidente y gran parte de la responsabilidad es el no contrastar la noticia por parte de algunos. Cierto es que nada tiene que ver la praxis de los periodistas en la mayoría de los medios con lo que ocurre en las redes sociales, fuente inagotable de fake news, odio y desinformación en general.

Pero no solo las noticias falsas son la causa. Gran parte de la responsabilidad de la falta de confianza la tiene la intencionalidad con la que publican los medios su información. Solo hay que ver como cada mañana, una misma realidad, nos la cuentan de manera muy diferente unos y otros, atendiendo a intereses económicos o ideológicos.

La calidad de contenidos es la tercera causa por la que nos estamos cargando la credibilidad de nuestros medios. Y como no me quiero extender, les invito a darse un paseo por los informativos de nuestras televisiones donde criminales, pederastas, desgracias y morbo, junto a nuestros políticos de segunda (según el CIS), campan a sus anchas en la línea vertebral informativa de estos medios.

Pónganse las pilas si queremos ser fuentes fiables de noticias e información. La confianza de nuestros lectores está a la baja y, afortunadamente, la mejoría depende de nosotros.