Parálisis electoral en el mundo

La Covid-19 ha paralizado el mundo. Y uno de los muchos escenarios inéditos que ofrece esta crisis es la cancelación de todas las citas electorales previstas para estos meses. La práctica totalidad de llamadas a las urnas a nivel mundial de marzo, abril, mayo y junio, por el momento, han sido pospuestas a la espera de superar la crisis sanitaria.

Más de 50 países han aplazado elecciones hasta la fecha. En abril se han pospuesto los referéndums de Armenia y Chile; locales en Brasil, Camerún, Colombia, Isla de Man, Kenia, Kirguistán, Libia, Maldivas y Nigeria; y las legislativas en República Checa, Irán y Nigeria.

En mayo, han sido aplazadas las presidenciales de Bolivia y República Dominicana, generales en Sudáfrica e Islas Salomón y locales de Letonia, México (estados de Coahuila e Hidalgo), Reino Unido, Uruguay, Suiza y Canadá. La mayoría de estos países no han fijado una nueva fecha, mientras que República Dominicana plantea celebrarlas el 5 de julio, Uruguay retrasa la convocatoria a octubre y Reino Unido, Canadá y Letonia ya han reservado mayo de 2021.

Fórmulas de voto alternativas

Las únicas elecciones en el mundo que se mantienen para mayo son los comicios presidenciales y legislativos del día 20 en Burundi, y las elecciones a la Asamblea Nacional del domingo 31 en Surinam. Señalamos el caso paradigmático de Polonia, que mantiene la primera vuelta de las presidenciales para el 10 de mayo, fecha en la cual, por primera vez se votará exclusivamente por correo postal. El Parlamento polaco, con la oposición en contra solicitando el aplazamiento, aprobó una ley para que ningún centro físico permitiera la votación y la ciudadanía depositara sus votos en buzones especiales que se trasladarán a todas las localidades del país. Presten atención al resultado de esta fórmula, porque, en el caso de que la crisis sanitaria, se alargue es posible que se aplique en otros países. 

La campaña más mediática del año, las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos, no se ha librado del coronavirus. Por lo pronto, la Covid-19 ha obligado a más de 20 estados a cancelar sus primarias y estaremos atentos a los vaivenes que produce la crisis en el voto.

Pero no solo vamos a asistir a reprogramaciones electorales a lo largo de 2020. Estos procesos electorales llegarán en la era post-Covid y todo apunta a la adopción de un nuevo modelo de convivencia marcado por el empoderamiento ciudadano, la horizontalidad y la revalorización de lo público.

Un escenario de incertidumbre

La disrupción que viene generará un escenario de incertidumbre, que, atendiendo al caso que nos ocupa, supondrá un cambio cualitativo en la manera de afrontar las campañas electorales. Para los actuales gobernantes va a ser fundamental la percepción del éxito en la gestión de la crisis. Y a nivel general, todos los políticos deberán interiorizar una nueva escala de valores, donde ganará peso la gestión frente a la ideología.

Todavía es prematuro hablar de cambios en el voto. Pero está claro que esta crisis nos ha cambiado a todos y la nueva sociedad va a demandar nuevos líderes y una forma nueva de mirar a la política. Que estos cambios sirvan para mejorar y nos ayuden a afrontar los retos del futuro está en nuestras manos.

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