Mientras el centro derecha aceptó acudir a la magnífica casa de Bertín Osborne, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias declinaron la invitación al programa sin que hayan trascendido los motivos a día de hoy. Algo habrá tenido que ver Rasputín Iván Redondo.

Conocemos el estilo amable de Bertín. Siempre nos acerca a los aspectos menos conocidos de sus invitados (su vida familiar, pasado, inquietudes) y, por eso creo que perdieron una oportunidad de oro -y tal vez más de un voto- por no querer mostrar el lado más personal de ambos líderes. No quiero pensar que escondan algo.

La visita de Casado, Rivera y Abascal confirmó el sacrificio que supone la carrera política en términos de vida privada. Kilómetros y kilómetros en perjuicio de estar con la familia o una popularidad que impide ir tranquilamente al cine con tus hijos.

Me consta que Casado conmovió a más de uno al confesar los problemas que habían tenido con su hijo prematuro. A lo largo del programa posiblemente fuese el líder que más cómodo se encontró durante la entrevista.

También vimos a un Rivera en estado puro. No cien por cien cómodo, facilidad de palabra y sin descubrir nada que no conociésemos. Intuyo que fue el que peor aprovechó la oportunidad.

Abascal, por su parte, era el más desconocido para la audiencia. Vimos un hombre duro que conforme le escuchábamos nos hacíamos idea del porqué. No quiero pensar qué talante tendría este cronista si mi padre hubiese sufrido varios intentos de asesinatos, recibido cartas de extorsión, hubiesen matado a uno de mis amigos o tuviese que haber llevado un arma con 23 años para proteger a mi padre.

Sin lugar a dudas, el líder de Vox fue el que más juego dio al entrevistador. Aclaró con contundencia su oposición a la ley de violencia de género y su propuesta sobre la legítima defensa. Se comparta o no el ideario de Vox Abascal aclaró algunas estas cuestiones que tanta polémica han creado durante la campaña.

Me alegró ver que los tres coincidían con honda preocupación ante el reto secesionista contra la unidad nacional. Me alegró y me preocupa.

Y si algo esperábamos y no se produjo fue que los tres o los cinco -si hubiesen asistido todos- terminasen el programa juntos. Mal asunto y mal ejemplo ese de que no se puedan ver ni en un programa blanco.