Ayer no era día. Mi comentario rezaba que debíamos proteger a las madres como si estuviesen en peligro de extinción. No es para tanto… pero tampoco nos darán una medalla al índice de natalidad.

La tendencia al hijo único es cada vez más evidente. Las propias estadísticas señalan que nuestras madres están teniendo menos hijos de los deseados. Las causas por las que no se cumplen estas expectativas familiares son complejas y variadas. Los padres valoran la cantidad y la calidad de lo que les pueden ofrecer a sus hijos. Futuro positivo y trabajos estables hace, lógicamente, que crezca la natalidad.

En cualquier caso, las crisis no explican por sí solas la caída de la natalidad. Por ello y ya que estamos en campaña electoral pediré lo contrario para que nos lo den nuestros vendedores de ilusiones que son los políticos:

  • Hagan lo imposible para postergar más la maternidad.
  • Bajen la media de hijo por familia de 1,3 cuanto antes.
  • No pongan más incentivos familiares.
  • Muchas jóvenes viven hasta los 34 años con sus padres. Tal vez deberíamos ampliar la edad a los 40 y ya nos cargamos las futuras generaciones.
  • Favorezcan un mercado laboral muy exigente donde no podamos tener hijos.
  • Propongan jornadas laborales más largas que hagan imposible la conciliación.
  • Favorezcan la mentalidad “todo por el trabajo y menos por la familia”.
  • No consideren a la familia el pilar de cualquier sociedad.
  • Anulen, si existe, el beneficio a las pocas familias numerosas de este país.
  • Piensen en quien pagarán las pensiones –estupidez- y no en si el relevo generacional está en el aire.

Las madres confiesan que les gustaría tener un segundo hijo pero no hacemos nada para que así sea. Más bien hacemos lo contrario.

Con todo lo dicho anteriormente las parejas “lo van dejando, lo van dejando”…  Por último, comentarles que los expertos señalan -según los últimos estudios-  que en 2050 seremos el país más viejo del mundo. Pero que nadie haga nada…