Nunca me ha gustado la imagen que nos ha transmitido al común de los mortales con sus declaraciones, estilo, estética y chulería. Pero lo visto y escuchado ayer no se le puede escapar a este cronista, al ser un magnífico ejemplo de nefasta comunicación.

Le vienen mal dadas a la estrella y ahora debía provocar una reacción en el aficionado, que, en el fondo, es el espectador. Y claro que la consiguió…

La ex y representante contaba en rueda de prensa lo mal que lo están pasando sus hijos por la no renovación de su padre. El fútbol es lo que tiene, que también afecta a los hijos. Incluso hablan catalán… Y sugiero yo que, tal vez, podía jugar en el Granollers para que sigan practicándolo, pero dudo que ahí les importe la lengua que hablan sus hijos.

Señora, salga a la calle y compare. Queda usted desnuda al revelar que no valora nada de lo que posee, ni es agradecida con lo que ha tenido.