La zaragozana Sara Pellicer es asesora de imagen y comunicación y periodista. Después de trabajar en medios de comunicación durante ocho años, en su mayor parte en la delegación de TVE en Aragón, amplió su formación hacia la asesoría de imagen y, desde entonces, ayuda a profesionales y empresas a comunicar con su imagen de una forma global, a generar coherencia entre su mensaje y su imagen para crear confianza en su público objetivo. Lo cuenta en Imagen & Reputación.

  • ¿Cuándo y por qué da el salto Sara Pellicer de los medios de Comunicación a la asesoría de Imagen y de Comunicación?
  • Hace cinco años, y tras mudarme de Zaragoza a Barcelona, comencé a interesarme por la imagen como una herramienta que va mucho más allá de la moda. Me formé como asesora de imagen y entendí que la comunicación, verbal y no verbal, y la imagen, forman parte del mismo conjunto, y que quien controlaba ambas tenía una relación más fluida con sus posibles clientes. Vi que todavía pocos profesionales trabajaban su imagen como parte de su estrategia de marketing y a mí me parece apasionante y muy necesaria. Así que me lancé a ello.
  • Desde que desarrolla esta actividad, ¿ha evolucionado mucho la forma de trabajar, las demandas de los clientes y lo que es la imagen en sí?
  • Empecé trabajando con particulares que tenían necesidades personales, pero pronto mis clientes empezaron a llegar desde el ámbito profesional (comerciales, abogados, empresarios, políticos,…). Todos tienen en común que trabajan de cara al público y que son conscientes de que su imagen puede ser un imán para sus clientes o todo lo contrario. Desde hace dos o tres años, los profesionales son mucho más conscientes del poder de su imagen y buscan una persona que les ayude a darle la forma adecuada.
  • ¿Con qué tipo de clientes trabaja Sara Pellicer?
  • Con profesionales de todos los sectores, pero, sobre todo, del entorno online: tienen una web y se comunican con sus clientes a través de las redes sociales. Ellos son los que mejor saben que nuestra imagen está más expuesta que nunca, en fotografía, en vídeos,… y que hay que cuidarla. También trabajo a menudo con profesionales que tienen que realizar charlas en público, que van a salir en medios de comunicación, que tienen reuniones de alto nivel -como accionistas o proveedores- o que tienen empleados a su cargo y necesitan generar confianza con algo más que las palabras y de una forma más asertiva.
  • ¿Es lo mismo realizar una asesoría de imagen para profesionales que para particulares?
  • Con mis clientes particulares trabajo otros aspectos de la imagen, como el autoconocimiento para encontrar el estilo más adecuado para cada uno. En la asesoría profesional, me centro en encontrar la estrategia perfecta para alcanzar los objetivos, aunque también buceo en la esencia de la persona. No se puede crear una imagen que  sea falsa o que no coincida con su personalidad.
  • ¿Cómo es el proceso de la asesoría de imagen? ¿Qué pasos sigue?
  • Sea cual sea el tipo de asesoría, necesito conocer en profundidad a la persona con la que voy a trabajar. Afortunadamente, las nuevas tecnologías han hecho que no tenga siempre que hacerlo de forma presencial,y suelo realizar muchas entrevistas de forma online. Después de hacer una entrevista a mi cliente, busco tantos datos como sean posibles sobre sus circunstancias profesionales: la empresa o el lugar del evento en el que va a trabajar, su cliente ideal, su competencia,…Tras un exhaustivo análisis, le hago al cliente una propuesta de la imagen que necesita, seleccionando prendas concretas y enseñándole cómo debe combinarlas y cuándo y cómo llevarlas. Por último, si es necesario, ayudo a mis clientes a preparar su discurso y su comunicación no verbal. Practicamos juntos hasta que su cuerpo dice lo mismo que sus palabras.
  • Es innegable la importancia de la imagen. ¿Qué aporta a una estrategia de Comunicación?
  • Aporta coherencia, ¡y eso es algo vital! No podemos dar un mensaje con nuestra imagen y otro con nuestras palabras, eso generaría una desconfianza que alejaría a los clientes. Es algo inconsciente, pero ocurre, y mi trabajo es evitarlo.
  • En general, ¿se cuida este aspecto profesionalmente?
  • Más que hace unos años, pero muy poco en general. Yo siempre les explico a mis clientes que, como muchos profesionales todavía no han descubierto el poder de la imagen, ellos juegan con ventaja. La asesoría de imagen surgió como profesión en los años sesenta del siglo XX y, sin embargo, su avance es lento.
  • Llegan tiempos de mucha actividad electoral. Y para los políticos, sí que es clave su imagen. ¿Qué puede aportar la asesoría de imagen en este terreno y cómo se trabaja? ¿Cuál es el objetivo final?
  • La imagen aporta a los votantes la identificación que necesitan con sus políticos. Quieres que un político sea como tú, porque eso significa que se va a preocupar por ti, por tus necesidades. No es habitual querer votar a alguien inalcanzable o totalmente diferente a nosotros. En estos casos, la imagen se trabaja en conjunto con todo el equipo de la campaña, pues se trata de crear un mensaje global, hay que decir lo mismo con el discurso y con la ropa, con los colores, las formas, el peinado, el maquillaje,… Los políticos van a estar expuestos a las fotografías y los vídeos durante la campaña, pero también en momentos de su vida personal, así que nada se puede dejar al azar. Cualquier fallo puede costar muy caro en estos casos.
  • ¿Algún ejemplo de cómo una buena asesoría de imagen ha concluido en éxito en este campo?
  • El ejemplo más antiguo y famoso es el de Kennedy contra Nixon de 1960. Kennedy contrató a un equipo de asesores de imagen para su debate, pues era la primera vez que se realizaba un debate televisado. Kennedy fue el ganador del debate para los espectadores y, sin embargo, los que lo oyeron por la radio, dieron como ganador a Nixon. Kennedy acabaría ganando esas elecciones y convirtiéndose en presidente de Estados Unidos. En Estados Unidos y América Latina es totalmente normal contar con un profesional de la imagen y estos profesionales son reconocidos y valorados. En España, a menudo se oculta el hecho de que nuestros políticos cuenten con ayuda externa para cuidar su imagen, negando, incluso, que se haya realizado ese trabajo, cuando, obviamente, es así. Todavía falta mucho para concienciar sobre la importancia de la imagen como herramienta de comunicación y alejarla de la frivolidad. Yo te aseguro que no me falta trabajo… aunque sea de una forma casi secreta.
  • En un mundo plagado de Fake News, ¿hasta qué punto la imagen puede convertirse en una fachada tras la que no hay nada más?
  • Es fácil que esto ocurra, porque la imagen tiene un poder de atracción muy grande, que incluso puede borrar las palabras. En un primer momento, puede resultar una estrategia muy atractiva, pero, al cabo de poco tiempo, se acaba desmontando: no tiene consistencia, no forma parte de un conjunto pensado y preparado. Y el público se va a dar cuenta enseguida de la falta de coherencia. La mentira no durará mucho tiempo.
  • Trabajar en esta área profesional es muy distinto al trabajo que desarrollaba en el inicio de su carrera en TVE. ¿Echa de menos el periodismo?
  • En realidad, no es tan diferente. Al haber trabajado en televisión yo estaba acostumbrada a transmitir también con mi imagen, para que la noticia pudiera llegar a los espectadores de una forma confiable. Ahora utilizo esa herramienta para ayudar a mis clientes. Lo cierto es que siento que, de esta forma, uso todo el conocimiento que adquirí en TVE para ayudar a otras personas a expresarse de una forma global, a perder el miedo a hablar en la tele, a pasar de aficionados a profesionales trabajando su imagen y su comunicación no verbal. En muchas ocasiones, serán la diferencia entre conseguir sus objetivos o no hacerlo. Y eso me resulta muy gratificante.