¡Vaya atracón de debates llevamos esta semana! Y eso que aún nos ha faltado un tercero entre Sánchez y Casado que el presidente ha rehuido conocedor de sus múltiples carencias en esto de debatir en un plató.

A los españoles nos interesan los debates. La prueba la tenemos en que RTVE consiguió un 43,8 % de cuota de pantalla con sus 8.886.000 espectadores frente al televisor y Atresmedia 9.477.000 personas (48,8 % de share) en un transcurso de 24 horas.

Si se dan una vuelta por la prensa o escuchan las numerosas tertulias de radio y televisión que estos días se ocuparán de estos debates se darán cuenta que no ha habido un claro vencedor. Ni un claro perdedor.

Rivera sorprendió positivamente en el primero y decepcionó en el segundo tachándole, incluso, algún analista como acelerado en el mejor de los casos o macarra en el peor.

Iglesias optó el primer día por ‘tirar de Constitución’ -una Carta Magna que hasta hace poco vapuleaba mitin tras mitin- y el segundo por vestirse de lord inglés adalid de la buena educación.

Casado, acusado por los suyos de moderado en el primero, tomó buena nota y parece que convenció mucho más por incisivo en el segundo. De menos a más y en ‘modo presidente’ ha salido el mejor parado por muchos de los analistas de nuestro país.

Sánchez acudió a ambos debates con la coletilla de ‘es mentira’ y acompañado -como los malos estudiantes- de numerosas chuletas con su propio programa. No acabó noqueado en el ring gracias a la guerra entre Rivera y Casado. El mérito fue de Iván Redondo que le aconsejó, en una de las pausas del debate, quedarse al margen.

Todos convencieron a los suyos. Es lo que tiene la política. Pronto veremos quien convenció a la bolsa de indecisos.