Los debates sobre la desinformación o fakes news, los derechos de imagen y propiedad intelectual, la necesidad de una estrategia digital conjunta o la alfabetización mediática … están en el orden del día de la ciudadanía europea y sus instituciones. Sin embargo, pasan de puntillas en los programas de los partidos políticos de cara a las elecciones europeas.

Sólo Podemos se toma en serio esta temática y da importancia en su “propuesta para Europa” al ‘derecho a la información y soberanía tecnológica’. El resto de formaciones tratan de forma residual los desafíos de la comunicación e información en una Europa donde asoma el populismo y el nacionalismo, dos amenazas para la Unión.

Así Podemos, propone que los bancos y fondos no puedan ser propietarios de los medios de comunicación, impidiendo que la veracidad e independencia se vez atenazada por los procesos de concentración empresarial.

También instan a la aprobación de una Carta Europea del Mundo Digital, la creación de una figura que vele por la defensa de la ciudadanía digital y el desarrollo del software libre. Igualmente proponen la creación de una radiotelevisión europea, que la conexión a internet sea un derecho “básico y accesible”.

Por contra, el PSOE opta por impulsar la creación y expansión de medios de comunicación privados paneuropeos y la colaboración entre entes públicos de los Estados miembros a todos los niveles, con el fin que se compartan y creen contenidos concebidos y desarrollados en común.

En relación a la propaganda, desinformación y manipulación en procesos electorales, Ciudadanos propone dotar de más poder a la Unión para “proteger la calidad de nuestras democracias”. Propone para ello una mayor coordinación entre las institucionales nacionales y la Comisión Europea.

Por su parte, VOX pone el foco en la brecha digital y el ámbito rural. Se trata de una cuestión que para esta formación “limita de manera clara su potencial de desarrollo y modernización”.

Finalmente, el Partido Popular considera que “es sumamente necesaria la protección y el fomento de valores que no estén sujetos a intereses puramente comerciales, así como el desarrollo de expresiones contemporáneas en el ámbito de los medios de comunicación, incluido los nuevos medios.

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