• La empresa ferroviaria lanza una campaña con motivo de la celebración de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid para concienciar sobre el gasto público que supone grafitear un tren
  • La acción especial 360º, que lleva el sello creativo de Shackleton, se desarrolla en exterior digital, gráfica, display, redes sociales, radio y marketing directo para periodistas

Seguro que si te preguntasen cuál crees que es la obra más cara que se expone en ARCOmadrid, posiblemente responderías que Personnage et oiseau de Joan Miró. Sin embargo, en esta edición de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid  la “obra” más cara llega de la mano de Renfe y es la puerta de un tren de Cercanías llena de grafitis. Con esta acción, desarrollada por Shackleton, la compañía ferroviaria quiere visibilizar el gasto público de más de 15 millones de euros que supone la limpieza y restauración de los trenes.

ARCO, una de las principales ferias de arte contemporáneo del circuito internacional, ha sido el lugar escogido por Renfe para invitar a la sociedad a reflexionar y diferenciar arte de barbarie, a través de la exposición de una puerta con un mensaje claro y directo: “La obra más cara de ARCO vale 15 millones de euros. Y la hemos pagado entre todos”. Juan Silva, director creativo ejecutivo de Shackleton, ha señalado que “la puerta en el tren no es nada, pero exponerla en ARCO, la convierte en una herramienta de comunicación que llega a miles de personas y pretende concienciar sobre un problema que nos afecta a todos”.

Lucía Angulo, directora general de la agencia ha comentado que esta es “de esas campañas 360 que con una gran idea y sobre todo un brief con un problema muy claro y unos objetivos muy específicos, consiguen mover conciencias, pensamientos y generará debate. Es especialmente relevante el hecho de haber conseguido estar en ARCO y me gustaría destacar la valentía de todos en el proceso para hacer de esta idea, una gran campaña de concienciación”.

La obra, que es parte de una acción especial 360º, se compone de exterior digital, gráfica, display, redes sociales, radio y un envío de marketing directo para periodistas. Además, la campaña cuenta con un microsite, en el que se llevará a cabo una subasta inversa: por cada mensaje en Twitter con #LaObraMásCara, su precio irá disminuyendo. De esta forma cada reacción a la “obra” ayudará a acercarla a su valor real, que no es otro que 0 euros.