Está el PP revuelto. Unos buscando trabajo, otros acomodándose a las listas del paro y los primeros espadas, camino del cementerio de elefantes.

Me remonto al 7 de mayo del 2014. El presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, acordaba con la presidenta de Aragón impulsar el eje ferroviario Cantábrico-Mediterráneo, ya que iba a ser un trazado estratégico para potenciar los sectores productivos. Un año después los dos buscan acomodo.

El día de San Fermín, el portavoz del PP defiende que los mismos que querían impulsar ese eje ferroviario sean ahora senadores, amparándose en que han sido las listas más votadas. “Más representación y legitimidad para llegar al Senado no tiene nadie”, declaraba Hernando, que, les adelanto, también terminará siendo senador.

Y Hernando tendrá razón. Si alguien se merece estar en el Senado son ambos ex presidentes.

Este zorro se pregunta una vez más: ¿Para qué el Senado?