Hace tiempo que el hombre llegó a la luna. Hace tiempo que el hombre utiliza el teleprompter. Menos aquí.

Es obvia la necesidad de mejorar en las herramientas de comunicación. Parece claro en el ámbito de las redes sociales, las tertulias y debates televisivos pero no parece tan claro en las intervenciones institucionales o en los actos políticos.

Hace unos días, en la presentación como candidato a la Moncloa de Pedro Sánchez, me alegró observar que utilizaba teleprompter. Un instrumento viejo inventado antes de que naciese Ana Blanco.

El telepromter facilita que la interlocución con la audiencia sea mucho más directa. Los discursos acogen un tono de mucha mayor naturalidad.  No entiendo porque no se utiliza más a menudo por parte de los políticos en nuestro País.

Me cuentan que en Génova hay un telepromter que se compró en la época de Aznar pero que nunca se utilizó. El Presidente debió hacer una prueba y nunca más se volvió a emplear.

Obama es un gran comunicador. Nada tendrían que ver sus discursos si en lugar de leerlos a través del teleprompter los leyese en unos papeles apoyados sobre su atril.

Toca esperar a que alguno más se lance a utilizarlo.