• La campaña, obra de la agencia Dimensión, muestra el estado en el que se encuentran las viviendas de algunos refugiados
  • La iniciativa pretende concienciar sobre la realidad del pueblo sirio y contestar a todos aquellos que aún se preguntan por qué millones de personas están llegando a Europa

Las plataformas de intercambio de vivienda se han consolidado como una alternativa más a la hora de viajar. Cada vez más en auge, la gente aprecia el ahorro económico que suponen, pero también la posibilidad de sumergirse en otra cultura de la mano de los propios habitantes del lugar. Con esta idea, se ha puesto en marcha el proyecto Shamehome (casas de la vergüenza), una agencia de intercambio de viviendas que brinda a los turistas la oportunidad de vivir unas vacaciones “diferentes” con una oferta muy especial: ofrece casas de personas refugiadas en Alepo, Palmira o Damasco y, de esta manera, poder conocer los estragos de la guerra.

Esta iniciativa de marketing social (independiente de organismos públicos y privados) busca concienciar a la población sobre la realidad de casi cinco millones de refugiados que han tenido que huir de sus casas a causa de la guerra. Y es que desde Shamehome creen que intercambiando las casas con estas personas y viviendo en primera persona la situación del país, seguro que se puede entender un poco mejor por qué los refugiados quieren marcharse a otros países.

Con un diseño similar a las webs que se dedican a este fin, cuando se elige alguna vivienda, aparece una descripción de lo que la casa puede ofrecer y una lista de irónicas comodidades, que contrastan con unas fotos de las ruinas que han quedado de estas casas. Una vez que se intenta reservar, aparece una explicación de la iniciativa, que puede compartirse en las redes sociales.

La campaña, creada por la agencia Dimensión, permite que la gente comparta sus casas (de forma simbólica) en la “agencia ficticia” para manifestar su apoyo y bienvenida a los refugiados. Asimismo, ofrece la opción de realizar un donativo a CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado).

Y tú, ¿cambiarías tu casa por la suya en las próximas vacaciones?