A mi juicio el sindicalismo español en los últimos años ha destacado por lo siguiente: miedo atroz a que me quiten la subvención que tengo el día 1 de enero, sucios cursos de formación y ricas mariscadas o ninguna solución creativa a los problemas generados por la crisis.

¿Recuerdan esas huelgas generales que le quitaban el “sentío” al Gobierno de turno?

¿Se acuerdan cuando UGT celebraba su fiesta en Rodiezmo un domingo de septiembre para iniciar el curso político? La comunión era plena entre UGT y PSOE cuando Zapatero jaleaba a los sindicalistas.

¿Y esas duras amenazas del señor Cándido Méndez  velando por El TRABAJADOR?

Háganselo mirar porque el resto –empresas, partidos políticos, instituciones, Monarquía,… e incluso familias- ya comenzamos a revisarnos hace tiempo.

Su gran influencia ha llegado hasta que –en su gran día del trabajador- un triste Monedero les haya quitado las portadas de hoy.