Hace 6 años, tres estudiantes de la universidad de Standford lanzan una aplicación destinada a convertirse en una red social que tiene, como característica principal, la fugacidad del contenido que comparten sus usuarios. Wow!

Yo por aquel entonces con tal de mantener activo mi recién creado Twitter y alimentar mi feed de Facebook me bastaba. Pero quizás, si hubiese sabido los beneficios ocultos que millones de jóvenes en todo el mundo le estaban sacando…¡me lo hubiese bajado corriendo!

Y es que, al menos en España en seguida nos dimos cuenta de que iba esto de tanta fugacidad y privacidad ¡A mostrar cacho picarones! Los institutos y universidades subieran unos cuantos grados la temperatura mientras en las listas del App Store y el Google Play Market mostraban a Snapchat como las preferidas. ¿Pero solo servía para esto? Claro que no, esto solo para los más atrevidos porque…¿Sabes qué? Snapchat bloquea la opción de captura de pantalla (para que nadie pueda hacerte un #celebgate) Muy fuerte todo pero muy libertino a la vez.

¿Deben preocuparse los padres que están leyendo esto? Bueno, solo un poco, pero nada que no arregle una charla de sofá al estilo intervención estadounidense explicando a tus pequeños la importancia de mantener la privacidad a salvo y los riesgos de no hacerlo, sobre todo en rede sociales.

¿Y ya está?¿esto es todo? ¡Qué va! Esto era para enganchar al post, el resto es un camino de rosas y flores y es que, Snapchat es divertida, dinámico y nos muestra la cara más humana y desenfadada de nuestros amigos, conocidos o ídolos.

Puedes poner filtros, mensajes y decorar tu cara al gusto con divertidas animaciones que van actualizando casi diariamente. ¿No te entran ganas de probarlo? Para que podáis comprobar que me mojo…aquí van ejemplos de mi Snapchat (janocabello).

Y esto es todo, ¿pensáis que es solo de críos? para nada, yo ya he cazado a un par de genios marketeros de esta nuestra ciudad.

¡Nos vemos en las redes!

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