Les confieso que nunca me elegirán para ser eurodiputado. No espero que me llamen de la BBC para analizar lo ocurrido ayer en Grecia. Y Angela Merkel no sabe ni si existo ni que existo.

Con todo lo dicho el único que puede defender mi argumento soy yo mismo. No tengo avales ni padrinos. No tengo sobresalientes ni cum laude en política europea.

Hoy se hundirán las bolsas. Todas. Y sé que todo lo que baja termina subiendo. Con todo ello sólo me cabe decir que los griegos han votado un suicidio colectivo. Ellos lo han decidido y no Europa. Veremos qué pasa.