Lo primero que hace Teresa Gema Martín Casado, profesora de la UVa y miembro de la Cátedra de Estudios de Género de esta universidad, es mostrar su inmensa gratitud hacia ExtraDigital. “Cubrir este tipo de informaciones como problema social de gran magnitud ayuda a la sociedad a conocerlo y enfocarlo de una manera más completa y acertada”, nos cuenta. Y es que esta doctora en Comunicación y Publicidad por la Universidad Complutense de Madrid lleva 20 años investigando sobre medios e imagen de género. Y eso implica tesón, conciencia y un alto grado de implicación.

Tanto es así que la administración autonómica le encargó, ya en 2007, el estudio: `El tratamiento de la Violencia de Género en los medios de comunicación de Castilla y León. Estudio en medios y publicidad. 2017′. Al final, el documento recoge una investigación comparativa que abarca hasta el 2017. En julio de este año ha salido a la luz.

¿Una publicación accesible para todo el mundo?

Yo me la descargué en el portal de “Estudios y publicaciones” de Familia, Drogas y Mujer, aunque me ha escrito gente diciendo que no lo encuentra. Si alguien no lo localizara, entiendo que puede solicitarlo a la Dirección General de la Mujer, que lo publica y edita. Permitir que estos documentos estén al alcance de todas las personas que lo quieran leer permite sentar bases y seguir avanzando en la resolución del problema.

¿Qué te impulsó a bucear en las informaciones que los medios de la comunidad elaboran sobre violencia de género?

Fue precisamente en un congreso de género en Barcelona cuando yo planteé una nueva forma de comunicar este tipo de cuestiones basada en “errores” que había detectado tras mis investigaciones. Ahí alguien de la Junta de Castilla y León me escuchó y desde la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades y la Dirección General de la Mujer se me encargó enfocar esta investigación a los medios de Castilla y León. Por tanto, yo soy solo la investigadora que ha llevado a cabo este estudio y creo que se debe agradecer a quienes tuvieron y tienen la sensibilidad de preocuparse por este tipo de problemas y profundizan en ellos. La publicación define el problema y marca medidas correctoras.

¿Cuáles son las principales conclusiones en torno a la evolución de los medios de Castilla y León desde 2007?

En este estudio colaboraron la casi totalidad de ellos. Eso ya demuestra su intención por hacer las cosas bien en esta problemática. Se ha mejorado en muchos aspectos. En el tipo de tratamiento, ya no encontramos con tanta asiduidad el formato “programa espectáculo”, aunque alguno queda, en el tratamiento de la noticia con mayor rigor (más testimonios de profesionales, menos morbo… ). También se la ubica fuera de los “sucesos” y así se la da así un mayor protagonismo, como merece. Además, se incluye información de ayuda, el 016, y de las Fuerzas de Seguridad; y se han creado más programas informativos, ampliando así el conocimiento del problema, aunque debería haber más. Por último, se ha incorporado la violencia de género más allá de los casos con final dramático. Es decir, ahora se cubren con notoriedad sucesos de violencia sexual, aunque, en muchos casos, ocurre loque yo denomino “usurpar el espacio de la víctima”.

¿A qué te refieres con el “espacio de la víctima”?

En el caso de la violencia sexual, se comienza a tratar, pero igualmente sólo en casos extremos, y estereotipando a la víctima como culpable, incitadora, partiendo casi de su culpabilidad, poniéndole en entredicho. Se apropian de su espacio, e incluso, a veces, el agresor lo ocupa. Quizá porque la sociedad también lo hace. Es necesario ver la realidad con otra mirada. Más reflexiva y no prejuzgando. Los medios también deben hacerlo.

¿Tenemos los medios la formación adecuada para informar correctamente sobre violencia de género?

Quizás no hay formación adecuada para tratar este asunto y es necesaria junto con la sensibilización. Falta una cobertura más amplia porque no solo son noticia los casos de víctimas mortales. La violencia de género es algo mucho más amplio que debería explicarse desde el acoso, la violencia psicológica, la sexual, la económica… Y sobre todo analizar la normalidad con la que se da y que la hace ser consentida. Creo que se invisibiliza el problema y que no hay una conciencia social real del mismo. De hecho, si hubiera mayor interés se cubriría más. Y si se le diera más voz también aumentaría su protagonismo.

¿Has observado diferencias entre los diferentes medios: prensa, radio, televisión…? ¿Y entre los soportes digital y analógico?

En medios tradicionales, la radio y prensa, al no estar dotadas de imagen, han sido siempre medios “menos morbosos”. La televisión ha utilizado en mayor medida el espectáculo. Pero creo que, a favor del medio audiovisual, debemos señalar su gran capacidad de impacto. “Si ellos cubren el problema, el problema es problema”. Se debe cuidar especialmente, pues lo audiovisual, tanto en medios tradicionales como nuevas tecnologías -lo digital-, es más seguido. Por ello, ahora debemos preocuparnos de comunicar adecuadamente y no sólo los profesionales, también las personas usuarias de redes.

¿Qué rol juegan entonces las redes sociales en la transmisión de la información sobre este tema?

Las personas jóvenes y usuarias en general de redes sociales, establecen opinión y no respetan a las víctimas, incluso a veces las crean. El acceso a las nuevas tecnologías y la poca formación y respeto que muestran sus usuarios, jóvenes principalmente, frente a esta temática, de nuevo supone ralentizar el avance hacia la solución del problema. El reto ahora es educar a los y las jóvenes en el uso responsable de sus redes y la existencia de la violencia de género que en ellas se da y se construye. Ahí queda mucho por hacer.

Y hablando de jóvenes, ¿qué puntos de vista sobre el tratamiento de la violencia de género en la comunicación sueles encontrarte en tus alumnos?

Hoy en día ha aumentado la preocupación de tratar bien el tema como profesionales. Creo que en gran medida se les da las herramientas para hacerlo, y esto hace años era impensable. Las jóvenes y los jóvenes en la Universidad y hasta donde yo he comprobado y trabajado, se preocupan por esta realidad y por tratarla adecuadamente. El resto es que lo lleven a sus redes también. Soy una profesora que insiste en ello; eso también influye.

Los periodistas somos fundamentales para formar la opinión pública. ¿La lucha contra la violencia machista pasa irremediablemente por el tratamiento que le demos en nuestras informaciones?

Sin duda, la acción mediática es fundamental. Los medios reflejan, en parte, la realidad social y tienen poder para construirla, influenciarla e invisibilizarla. En este caso se trata de que den mayor visibilidad al problema, lo traten adecuadamente y ayuden a educar frente a su erradicación. No deben elegir los temas por “moda” sino por la realidad, por la envergadura del asunto. Éste es un argumento real del que se habla de manera muy sucinta todavía. Creo que hay voluntad pero falta un empujón más. O varios.

Tu tesis doctoral versó sobre “La imagen de género en la Creación del mensaje publicitario del siglo XXI”. ¿Seguimos estando estereotipadas en la publicidad o está habiendo cambios en la cosificación de la imagen de la mujer?

Hay gran cantidad de campañas que siguen tratándolo de manera estereotipada, otras que hacen intención de no hacerlo y queda artificial porque no lo elaboran con convencimiento. Algunas lo hacen muy bien y ayudan realmente a situar a la mujer “más real”. Aquí destaco como positivas la campaña de Campofrío del restaurante “Deliciosa calma” que, aunque todo es mejorable, dio visibilidad a los estereotipos, sí, pero bajo mi punto de vista, atacándolos de alguna manera. También la muñeca que quiso conducir representa de manos de Audi una mujer empoderada. Ahí, dos de nuestras grandes creativas publicitarias: Mónica Moro y Eva Santos, dieron una imagen de un nuevo modelo de mujer.

¿Crees que hay spots publicitarios que ayudan a eliminar tópicos sobre la mujer y a empoderarla o que a veces pueden pecar de aprovecharse de una falsa sororidad?

Pienso que todo suma y que no hay peor acción que la que no se hace. Creer en la igualdad de género es importante y perder el miedo a la palabra feminista es fundamental. La igualdad, como derecho básico de la Constitución, no es discutible y es increíble que tengamos que hacer campañas para representar lo que ya está claro que debería existir. La unión entre mujeres, sororidad, es fundamental, necesaria. Sin duda nos debemos apoyar.

¿Faltan mujeres en la creación publicitaria?
Faltan. Quizá con mayor número de ellas y de personas feministas, sin miedo a la palabra, sin miedo a lo que representa, el tipo de mensajes cambiaría en gran medida. Queda mucho por hacer, pero si hay intención de mejorarlo ya vamos por el buen camino. Lo importante es que nadie ponga obstáculos y que quién tiene mayor poder para cambiarlo, lo haga. Cada uno o una de nosotras, debe también colaborar en la medida de lo posible, siempre en el espacio que pueda: su casa, trabajo. Cada acción cuenta.