• El primer paso ha sido la constitución de la mesa técnica encargada de consensuar y redactar sus términos
  • La futura normativa tomará como referencia el decálogo para una publicidad no sexista del IAM

El Ayuntamiento de Torremolinos se ha marcado como reto y dentro de sus políticas de igualdad poner fin a las actuaciones que denigren y hagan uso del cuerpo de la mujer como herramienta comercial. Lo hará mediante la elaboración de una Ordenanza Municipal de Publicidad No Sexista, cuyo primer paso ha sido la constitución de la mesa técnica encargada de consensuar y redactar sus términos, y ente que reúne a todos los grupos políticos de la corporación, el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), la Universidad de Málaga, asociaciones de mujeres y responsables de los departamentos del Ayuntamiento con competencias en esta materia. Así, aunque otros municipios tienen regulado el uso de la publicidad, la ciudad andaluza se convertirá en la primera de España en tener una ordenanza específica contra este tipo de usos publicitarios.

La nueva regulación municipal que prohibirá el uso sexista de la imagen de la mujer “no pretende interferir en las actuaciones de cada colectivo sino defender la dignidad de las mujeres y establecer mecanismos que velen por el cumplimiento del principio constitucional de igualdad”.

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La futura ordenanza tomará como referencia el decálogo para una publicidad no sexista del IAM. Entre la tipología de anuncios sobre los que pondrá el foco estarán los que promuevan modelos que consoliden pautas tradicionalmente fijadas para cada uno de los géneros, aquellos que de forma explícita e implícita perpetúan los roles fijados tradicionalmente para mujeres y hombres, los que fijen unos estándares de belleza considerados como sinónimo de éxito, los que limiten los objetivos vitales de las mujeres, adecuándolos a patrones estéticos y de belleza, y que en ocasiones afecta a la salud física y psíquica de mujeres adultas y adolescentes.

Aquellos que presenten el cuerpo como un espacio de imperfecciones que hay que corregir; los que coloquen a las mujeres en una posición de inferioridad y dependencia; que presenten el cuerpo femenino como objeto, esto es, como valor añadido a los atributos de un determinado producto; que promuevan o identifiquen comportamientos emocionales e incontrolables como propios de la mujer; o los que utilicen un lenguaje que excluya a las mujeres, que dificulte su identificación o que las asocie a valoraciones peyorativas.