Las campañas electorales en los medios de comunicación ya no son lo que eran. Básicamente, porque ni las campañas son como eran ni los medios son ahora como antes. Sigue mandando la TV, pero la plaza donde se conversa se ha trasladado a las redes sociales y al whatsapp. Y eso lo saben los estrategas que diseñan las campañas. Pero hay cosas en los medios durante esos ciclos electorales que aún no cambian pese a que deberían de haber caído por su propio peso.

Me refiero a tres elementos: los debates, el minutaje encorsetado de las televisiones y radios públicas y la prohibición de publicación de encuestas en la última semana de cada campaña.

  1. Los debates. Siguen estando acartonados. Son rígidos, responden más a una sucesión de monólogos que a una discusión de los asuntos públicos y, lo peor de todo, seguimos sin obligar por ley a nuestros principales representantes a celebrar los grandes debates que marcan (o que marcaban) las campañas. Pedro Sánchez ha elegido Atresmedia y un formato a cinco que incluye a Vox para celebrar su único debate en la campaña. Enhorabuena a Atresmedia, pero la decisión es muy discutible. De primeras, porque no le corresponde Sánchez. Necesitamos regular los debates cara a cara de los principales candidatos y no dejarlos al socaire del interés del que vaya el primero en las encuestas. Los debates son una obligación de los candidatos y un derecho de los ciudadanos. ¿Por qué no regularlos?
  2. El minutaje de los telediarios. Es difícil el reparto de los tiempos en las TV y radios públicas, pero me resisto a pensar que la solución es ir repartiendo los minutos en función de los apoyos recabados en las últimas elecciones. Eso no es un criterio editorial. Eso es un criterio político que se aleja de los mínimos exigibles del periodismo y que no se sostiene de ninguna de las maneras. Si no queremos que los políticos controlen los telediarios, lo primero que hay que hacer es luchar para que no controlen los informativos nada menos que en las campañas electorales. Los consejos profesionales de informativos que rechazan estas prácticas tienen razón.
  3. ¿Alguien puede pensar que es normal en plena era de internet, las redes sociales y la información en tiempo real que se prohíba a los medios la difusión de encuestas la última semana de las elecciones? Es algo tan anacrónico y disparatado como la jornada de reflexión y responde a criterios desfasados.

Ninguno de esos tres elementos es inamovible. Se pueden cambiar, Basta con que los partidos en su conjunto maduren y dejen de tratar a los ciudadanos como a menores de edad. Otra cosa es que les interese…

 

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