Muchos son los estudios y pocos los que llaman mi atención. Será que he perdido sensibilidad o que nos inundan con muchos que no llaman a mi puerta de lo relevante. Imaginarium, la empresa dedicada al juego y la diversión de los niños, ha conseguido tocar el timbre del interés de este cronista con el segundo estudio sobre felicidad e infancia.

El número de respuestas (4.713) me merecen la confianza para poder reflexionar ante un comportamiento posiblemente mejorable por parte de muchos padres.

Casi uno de cada diez niños españoles es infeliz.  Infeliz y posiblemente no le falte comodidad alguna. Según el estudio, una causa sea el tiempo que padres e hijos pasan juntos o el tiempo dedicado a jugar y a explorar el mundo a través del juego real.

Tengo en mi retina una fotografía reciente: una mesa llena de niños en un restaurante, cada uno en su realidad virtual, ignorando el mundo real del de al lado. Cómodo para sus padres y creo que desgraciadamente algo habitual. El Smartphone, la tablet o las múltiples video consolas son el antídoto al obligado ruido y molestia de todo pequeño. Serrat no podría componer hoy su maravillosa canción al ser pocos los niños que estén jodiendo con la pelota.

Crecen y, según el estudio, un 16,56% de los niños entre 5 y 8 años es infeliz. Y siguen creciendo y el porcentaje asciende hasta el 22,66% en los adolescentes.

Recuerdo que, hace un tiempo, a la tutora de uno de mis hijos le sorprendió que no me preocupase la felicidad de mis hijos. Todo padre era lo que deseaba y se acababa de encontrar a un loco que este aspecto le traía sin cuidado. Lo único que me preocupaba era que mis hijos “fuesen normales”.

Tenemos la obligación de dotar a nuestros hijos de herramientas (fe, valores, capacidad de sacrificio, la virtud de la esperanza y un largo etcétera) para  encarar sus vidas. Se encontrarán obstáculos, dificultades, disgustos, penas, problemas y puede nacer en ellos una actitud de desaliento, de cansancio de la vida, del alma… dando un tono de amargura y tristeza que deben saber afrontar porque la vida también es eso. Y si les sabemos facilitar esas herramientas el partido de su vida lo tendrán ganado.

Es normal, según los datos obtenidos en el estudio de Imaginarium, que en el 87,74% de los casos una de las preocupaciones sea el futuro de la felicidad de nuestros hijos. No les debe faltar de nada pero alguien dijo que no les hacíamos ningún daño si, en ocasiones, pasaban un poco de hambre o un poco de frío. Claro que todos queremos que coman adecuadamente pero, ¿tiene algo de malo que les ayudemos a trabajar la virtud de la fortaleza?

Me parece muy relevante que el 53,43% de los padres considere lo más importante que los pequeños se sientan queridos y valorados en el entorno familiar y escolar. ¿Cuántos viven en una casa que poco parece un hogar? ¿Cuántos lloran en silencio los gritos de sus mayores? ¿Cuántos no han visto una muestra de amor entre los que le pusieron sus apellidos?

Espero que Imma Marín, Sonia Pérez, Ana Saro y Leo Farache  del Comité de Expertos de Imaginarium compartan mi recomendación:

Pasen tiempo de calidad con ellos, hagan planes fuera de casa sin echar la ‘maquineta’ al bolso de su madre, jueguen juntos ‘a la FIFA’, a todo juego de mesa que tengan en casa, ayúdenles a descubrir sus lecturas, permítanles aburrirse y que KicoNico les acompañe en sus sueños, que serán los nuestros. Con todo ello, les garantizo que serán normales, seguros de sí mismos, autónomos y, por supuesto, FELICES.