“Estar hiperconectado es el mejor modo de acabar aislado” es el titular que Lluis Amiguet pone en La Vanguardia a la entrevista que hace a Víctor Sampedro, fundador del Máster en Ciudadanía Digital en la Universidad Rey Juan Carlos y autor de Dietética Digital, cuyo expresivo subtítulo, para adelgazar al Gran Hermano, es ya una crítica expresa a las grandes corporaciones que se alimentan de las excrecencias de nuestra dieta digital y que no han dejado de engordar a nuestra costa.

La entrevista está llena de sabrosas herramientas verbales para afrontar nuestra relación con el mundo digital de un modo reflexivo y crítico, es decir, como clientes, usuarios o chefs que se cocinan su propio menú porque son dueños de la situación, en vez de como comensales hambrientos, irreflexivos y compulsivos. Herramientas, argumentos e ingredientes con los que podemos sazonar nuestras sesiones y talleres con adultos y jóvenes para ayudarles a mejorar su dieta… digital.

DietaDigital

Son estos:

  • Paradoja digital: “No soy nativo digital, pero sí un oriundo que se esforzó en hiperconectarse para no perderse nada y hoy limita sus conexiones para no perderse todo”. O dicho de otro modo: “El mejor modo de incomunicarse es hiperconectarse”.
  • Dieta digital: “Comer de todo a todas horas es la mejor forma de alimentarse mal haciendo ricos a los fabricantes de comida basura; y, de la misma forma, si no sigues una dieta digital, acabas aislado y mal informado haciendo ricas a las multinacionales del clic”.
  • Frente a lo ilimitado del 24/7, límites: “Si quiere comunicarse con quien de verdad vale la pena, para empezar, póngase límites digitales. Ponerse límites a menudo es el mejor modo de superarlos. Las empresas digitales quieren que usted no los tenga y que se conecte cuantas más horas y con más gente, mejor”.
  • ¿Gratuidad?: “[el discurso de la gratuidad] es autopublicitario. Nadie da nada por nada a nadie. Nada es gratis. El intercambio en este caso está claro: no te cobran lo que parece un servicio a cambio de tu privacidad, tu intimidad, tu atención y tu tiempo”.
  • Redes industriales, no sociales: “Conectarnos dentro de un horario con ese grupo de amigos con objetivos comunes puede enriquecernos, pero conectarnos a cualquier hora con cualquiera nos empobrece como personas y nos priva del tiempo que podríamos dedicar a auténticos amigos. Por eso, no me gusta hablar de redes sociales, porque, en realidad, son redes comerciales, redes industriales”.
  • Las relaciones de la Dating Apps: “Sólo el compromiso y la exclusividad fundamentan una relación estable. Los algoritmos que utilizan para emparejarnos no persiguen que seamos felices ni que encontremos a alguien que valga la pena. No les preocupa tu vida sexual y mucho menos emocional: sólo buscan que pases mucho rato conectado en su red; o sea, que fracases en cada relación, vuelvas, cliques y generes más ingresos en publicidad y datos para ellos”.
  • La prueba del algodón: “Zuckerberg y los grandes pioneros de las redes, quienes diseñaron la deepface, la cara oculta de la interfaz y sus colores y las formas que te han llevado a comportarte de un modo u otro, de hecho, se privan [de las supuestas oportunidades que proporciona el mundo digital]. Esos programadores que cuando tenían 20 años se comían el mundo digital y nos metieron por millones en él, a los 30 y a los 40 que tienen ahora adoptan una dieta digital muy estricta para ellos mismos y para sus hijos.  Les prohíben tocar un dispositivo digital hasta los 10 años y que en el colegio se puedan conectar. Y apagan el wifi o limitan su uso a unas pocas horas al día”.
  • El poder: “El poder de las redes acabará siendo usado para el mal […] Necesitamos políticas que eviten que la tecnología digital sea un instrumento para concentrar el poder y el dinero en unas pocas manos a las que los demás servimos. No uses la nube sin saber que la nube no existe; que sólo es el ordenador de alguien”.