“Está todo el día viendo la tele” es una frase que se corresponde con la realidad. En marzo el consumo televisivo diario se situó en 239 minutos. No hagan cuentas: 3 horas y 59 minutos.

Esto no marcha, no estamos nada bien. Mucho joven parado -y no tan jovenes-, jubilados y niños que antes y después del cole sólo hacen que ver la caja más tonta de todas las cajas nos llevan a estas lamentables estadísticas. Es cierto que las cifran van desciendo año tras año según Barlovento Comunicación a partir de datos de Kantar Media pero el consumo sigue siendo terriblemente preocupante.

Cuatro horas delante de cualquier tipo de pantalla se pasan rápido. Un partido de fútbol o una película ya son 90 minutos, un informativo 60 o cualquier programa del prime time puede llegar a 120 sin olvidarnos que cualquier Sálvame o La Sexta noche te mete en la senda de los 240 minutos de la lamentable estadística.

Pasar muchas horas viendo la televisión se asocia a un deterioro de las capacidades intelectuales en niños, personas jóvenes y adultos.

Me quedaré aquí. Sólo abordaré la cantidad de consumo porque si analizo la calidad de las cuatro horas nos llevará a observar con desánimo una parte de la sociedad en la que vivimos.

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