La delegada de la Asociación de Comunicación Política en Aragón considera que esta disciplina ha dado un importante salto cuantitativo y cualitativo en los últimos años. Sin embargo, opina que en Aragón es necesario que este tipo de comunicación se centre más en un punto de vista profesional y no tan político.

  • ¿Cómo ve la situación actual de la comunicación política e institucional?
  • Creo que en los últimos años hemos dado un paso cuantitativo, por el número de personas y departamentos que se dedican a esto, y otro cualitativo, por el cambio que ha registrado el trabajo que se realiza. Y es que, en poco tiempo, se ha avanzado muchísimo, en parte, gracias a las nuevas tecnologías, que han permitido hacer cosas que antes no se hacían. Pero lo que ha sido fundamental es el hecho de que los políticos y representantes públicos hayan visto en la comunicación una herramienta para conseguir sus objetivos. Que hayan comprobado que la comunicación funciona. Eso ha hecho que se hayan incrementado los departamentos de comunicación en instituciones públicas y que, además, haya más interés por ellos, como demuestra el mayor peso de éstos en la organización. También hay más personas trabajando en ellos y más especializadas. Y eso es muy importante. Tradicionalmente, al frente de estos departamentos han estado periodistas, pero, sobre todo, asesores y personas allegadas al partido político de turno. Ahora hay más opciones formativas en este campo, lo que ha permitido un incremento de la especialización. Esto, a su vez, se ha traducido en una mayor profesionalización del sector, algo a lo que también ha contribuido la mayor facilidad que tenemos ahora para llegar al público.
  • ¿Y cómo ha cambiado el trabajo del responsable de comunicación institucional?
  • El responsable de comunicación ha dejado de ser un mero contacto con los medios (como ocurría hace unos años cuando éstos eran el único interlocutor). Ahora tiene la posibilidad de establecer un mapa de contactos mucho más amplio, como las redes sociales, las empresas (con las que se está trabajando mucho en temas de asuntos públicos), los medios de comunicación,… Este incremento de los interlocutores ha dado a los responsables de los departamentos de Comunicación muchas más ventajas y oportunidades para trasladar los mensajes.
  • ¿Se hace buena comunicación política en España?
  • Se podría decir que la estamos mejorando cada vez más. Desde Europa se ha mirado mucho a Estados Unidos, porque siempre han sido los innovadores y pioneros en todas las técnicas. Y seguimos mirando. Van un paso por delante. De hecho, todos hemos seguido con interés el desarrollo de esta última campaña electoral a la Casa Blanca. Y lo que percibimos es que se hacen cosas que, igual, en unos años, haremos también en España. No obstante, también he de decir que, aunque se ven diferencias, ésta se acotan cada vez más. Y es que ahora también tenemos más facilidades para movernos de un sitio a otro y más posibilidades de formarnos en Estados Unidos o que se instalen aquí agencias de comunicación americanas. Hay más intercambio.
  • Y en Aragón, ¿cómo valora la comunicación política?
  • Estamos en la misma onda que en España, aunque todavía hay diferencias respecto a lo que se puede estar haciendo en Madrid o Barcelona. La mayor parte de la gente que se dedica a comunicación política aquí trabajan en instituciones públicas. Muchos de ellos son profesionales que vienen de los medios (cada vez más) y bastantes asesores, es decir, gente de partido, con formación o no. En este sentido, es una comunicación más ligada a una idea política que a lo que conlleva un plan de comunicación general. Suelen realizarse planteamientos para cuatro años, mientras que un plan de comunicación tiene más recorrido, puesto que los objetivos son a largo plazo. En Aragón deberíamos centrarnos más en un punto de vista más profesional y no tan político.
  • ¿Cuáles son las principales debilidades?
  • Pues aunque está en el propio ADN de este tipo de comunicación, creo que el peso político, es decir, una orientación u otra, ya que puede chocar con una estrategia de comunicación. Es algo con lo que hay lidiar. Para mí, otra dificultad es la poca relación que hay entre instituciones de signo político distinto. Además, por otro lado, en los medios de comunicación se sigue percibiendo al responsable de prensa o de comunicación de una institución como el lado oscuro. Y no debería ser así, porque, en realidad, son enlaces entre los medios y la institución. Unos y otros deberían de poder ponerse en el lugar del otro. Con todo, no siempre es fácil equilibrar esto.
  • ¿Qué tal se llevan el marketing político y la comunicación política?
  • El marketing político es fundamental. Es parte de la comunicación política. No es algo excluyente, sino complementario. Es especialmente importante para los partidos políticos, sobre todo, ante unas elecciones. En este sentido, el marketing político no ha hecho otra cosa que copiar al marketing comercial. Sigue su esquema y su evolución. De hecho, igual que ocurre en el comercial, hemos pasado de dar importancia al producto a valorar la parte experiencial. Sólo hay que mirar a Estados Unidos.
  • No negará que estamos viviendo un momento apasionante para la comunicación política.
  • La verdad es que sí. Se producen cambios constantemente y estamos aprendiendo muchísimo. Gracias al papel de los medios de comunicación, al cambio que ha habido en la sociedad y a la llegada de nuevos partidos, la política ha vuelto al centro del debate público y el interés de los ciudadanos por este tema ha crecido notablemente. Por ello, el reto para los profesionales de la comunicación política también es mayor, puesto que ésta gana peso en la institución. Es una buena oportunidad para que la gente se desarrolle profesionalmente en este campo, hay más formación, más posibilidades, más especialización (corporativa, elecciones, discursos, lobbies…). Hay un campo enorme. En Aragón debemos de tratar de seguir la senda de todo esto porque tenemos muchas oportunidades
  • Usted es la responsable de Comunicación del Ayuntamiento de Calatayud. ¿Cambia mucho la forma de hacer comunicación institucional en un consistorio de una ciudad pequeña respecto a la del Gobierno estatal, por ejemplo?
  • El objetivo es el mismo: es una institución cuyo objetivo es comunicarse con el ciudadano, hacerle llegar los proyectos y políticas en las que se trabaja, ser más cercano y transparente. Pero los medios, tanto técnicos como de plantilla en unos y otros, no se puede comparar. En una institución grande todo el trabajo suele estar más especializado. En un ayuntamiento como el de Calatayud, no se puede. El responsable de comunicación se dedica a todo. En estos casos, el contacto es más directo. Eso sí, sales a la calle y es más fácil pulsar como está funcionando un tema. No obstante, en Calatayud, una ciudad de 20.000 habitantes, lo que yo percibo es que es lo suficientemente pequeña para que la gente se conozca, pero los suficientemente grande para que haya de todo: una representación institucional variada, un asociacionismo bastante fuerte, medios de comunicación de peso,…
  • Lleva ya unos meses como coordinadora de ACOP en Aragón. ¿Cuáles son los retos que se ha marcado?
  • En Aragón hay mucha gente que se dedica a la comunicación política, pero quizás nos falte algo de unión, de asociacionismo y de unidad. Creo que es fundamental que nos unamos para hacer actividades en común de cara a mejorar nuestro trabajo y la profesión y, de esta manera, desarrollar una red extensa y consolidada de gente que se dedica a la comunicación política en la comunidad autónoma. Desde ACOP queremos seguir haciendo actividades, sobre todo, relacionadas con las universidades para animar a los jóvenes a que estudien comunicación política. Que se relacionen con este ámbito. Y, sobre todo, animar a la gente que se dedica a la comunicación política en Aragón a asociarse y a participar en actividades.