Entrevistamos a Victoria Prego, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid y adjunta al director del diario digital ‘El Independiente‘, el 15 de junio, día en el que se conmemoran los 40 años de las primeras elecciones democráticas en España, después de la muerte de Franco. Una curiosa circunstancia, ya que Victoria Prego es, con toda seguridad, la profesional del periodismo que más se identifica con la llamada transición política española por el número de libros, documentales de televisión, entrevistas y artículos dedicados a esa crucial etapa de la vida de nuestro país. Pero no hemos venido a hablar de política, aunque no faltará alguna pregunta referida a la situación política actual, sino de periodismo y del momento actual de una profesión que no pasa precisamente por sus mejores momentos.

  • Victoria, usted vivió intensamente el periodismo hace cuarenta años y hoy preside la Asociación de la Prensa de Madrid. Son credenciales suficientes para que nos diga qué diferencias encuentra entre el periodismo de entonces y el de ahora.
  • Hace 40 años los periodistas éramos pocos y pocos también los medios de comunicación, pero éramos muy influyentes, teníamos mucho crédito entre la población. Las revistas semanales habían jugado un papel muy importante en la conducción de la sociedad española en su apuesta por las libertades. En general, los periodistas éramos respetados fuera y dentro de las empresas. Ahora, hay muchos más periodistas de los que pueden encontrar trabajo, porque hay una Facultad en cada provincia y no hay trabajo para todos. Además de eso, el crédito de los periodistas se ha reducido al mínimo.
  • ¿Cómo justifica esa afirmación tan negativa?
  • Pues porque creo que hemos cometido errores muy graves como colectivo. El periodismo independiente y libre es muy arriesgado y tiene un gran coste, pero es el único que permite recibir como recompensa el crédito de la población. Cuando hay muchos periodistas que trabajan al servicio de algo, ya sea un partido político o una empresa, al final esos periodistas se convierten en propagandistas y eso daña el crédito de la profesión. Y eso es lo que ha pasado.
  • ¿Cree usted que hay mucho periodismo de partido?
  • No todo. Hay una parte que sí, y eso es lo que les gusta a todos aquellos que tienen algo de poder y lo pueden ejercer, pero eso es un error por nuestra parte. Nosotros no podemos cobrar más que de nuestras empresas y de nuestros artículos. Tampoco podemos cobrar en especie, ni moral ni políticamente, de nadie. El periodismo no puede estar más que al servicio de la información honesta y libre. Aunque los medios tengan una posición editorial determinada (cosa que ha pasado siempre y en todas partes), los periodistas no pueden ponerse al servicio de alguien. Si no están de acuerdo con la línea editorial, solo les queda marcharse o aguantar, pero, como decía, sin ponerse al servicio de alguien.
  • ¿Cómo ve el futuro de la prensa de papel?
  • Yo creo que sobrevivirá, pero tendrá que especializarse. Como periódicos de fin de semana, donde predomine el análisis, la opinión; un periodismo más de hondura que de información, porque en la guerra de las noticias no hay nada que hacer.
  • Entonces, ¿el futuro está en el periodismo digital?
  • Sin duda. No todas las empresas sobrevivirán, porque los periodistas no somos precisamente unos hachas en la gestión empresarial, pero si hay una posibilidad de que el periodismo sobreviva, sin duda, es en los medios digitales.
  • Y en su opinión, ¿cuál es el nivel actual del periodismo digital?
  • Hay de todo. Unos muy buenos, otros regulares y otros horrorosos. Como en todo, se producirá la selección de la especie, y, al final, quedarán solo los buenos.
  • Vamos a abordar un asunto que en su momento fue bastante sonado. Me refiero al comunicado que emitió la APM hace unos meses en defensa de un grupo de periodistas que se sintieron atacados por el partido Podemos. ¿Qué pasó?
  • A nosotros acudieron una decena de periodistas de otros tantos medios, es decir, uno de cada medio, acompañados por la presidente de la Asociación de Periodistas Parlamentarios y tres directivos de esa Asociación, a contarnos las coacciones, amenazas, humillaciones e insultos que recibían por parte de algunos de los dirigentes de Podemos. A la APM nos pareció algo inaudito porque nunca habíamos recibido una petición de amparo en esos términos. Nos pidieron, por favor, que no diéramos los datos que nos facilitaban ni los nombres de las personas que nos pedían amparo. Y ello porque tenían miedo de que, como represalia, los dirigentes de ese partido les negaran la información; y si les negaban esa información, temían que sus empresas les apartaran, ya que un periodista sin información no es nada. Nos pidieron que asumiéramos su defensa en esos términos y así lo hicimos, porque en esta Asociación tenemos como obligación principal la defensa del ejercicio libre de la información y del ejercicio libre de los periodistas. Asumimos esa tarea y yo estoy absolutamente conforme con haberlo hecho.
  • En la línea de lo que estamos hablando, ¿con qué peligros se enfrenta la prensa actualmente?
  • El periodismo corre el riesgo de no sobrevivir porque ahora el periodismo es gratis y eso es incompatible con un periodismo de verdad. Tenemos un problema muy serio porque las suscripciones son cada vez más escasas, ya que los españoles se han acostumbrado a no pagar por la información, y eso puede acabar ahogando el ejercicio de la profesión. Además, la publicidad es escasa y va disminuyendo a ojos vista.
  • Vamos a cambiar un poco de tema. ¿Qué opinión tiene sobre el llamado duopolio televisivo?
  • Pues, para empezar, que existe. A mí me pareció un error garrafal retirar la publicidad a RTVE, ya que eso ha permitido a las cadenas privadas dominar el mercado. El mercado les pertenece en solitario. Yo preferiría que hubiera más grupos televisivos, pero soy consciente de que hacer televisión es muy caro y de que si no tienes unos buenos ingresos publicitarios te lleva a la ruina.
  • ¿Es partidaria de la existencia de las televisiones autonómicas y de una televisión nacional pública?
  • Siempre he sido partidaria de la televisión pública. Tengo el convencimiento de que una televisión pública es imprescindible en una democracia, porque hay muchísimos programas, mensajes y asuntos que no son rentables y que en una televisión privada no se abordarían. Lo que pasa es que las televisiones públicas no deberían estar al servicio del partido en el gobierno. En general, la gente se mete mucho en ese sentido con RTVE, pero creo que es mucho peor la situación en las televisiones autonómicas.
  • Victoria, ¿cuál debe ser el papel de las asociaciones de la prensa?
  • Tienen que defender el libre ejercicio de la profesión que es un derecho de los periodistas, pero sobre todo es un deber. Protegerles frente a los abusos de los poderosos, estén donde estén. Esta es nuestra función y, además, defender los principios éticos de la información.
  • ¿Me permite, para terminar, un par de preguntas de carácter político?
  • Por supuesto.
  • En primer lugar, ¿cómo ve el momento político actual?
  • Está agitado, pero no más que otras veces. No creo que pase nada especial. La sociedad española es una sociedad estable. Hay puntos, picos y enfrentamientos, como en la reciente moción de censura. Tenemos mucho que aprender, que mejorar, pero, como le decía, somos una sociedad estable, democrática y estamos en Europa. Todo eso es una garantía que nos merecemos.
  • Y, por último ¿cómo contempla el desafío de los independentistas catalanes?
  • Muy difícil, muy incierto. Pero creo que el estado no puede ser derrotado en este tema. Porque si se derrota al estado éste se hunde y el país con él. De manera que yo soy partidaria del diálogo, de todo lo que se quiera, pero en esta ocasión, en este desafío que no tiene el respaldo de ninguna democracia occidental, el estado no puede permitir que se le doble el brazo.

Antes de la despedida le pregunto a Victoria Prego si desea destacar algún aspecto de su amplia biografía profesional. Su respuesta no puede ser más contundente.

  • Solo que soy periodista. Ése es mi curriculum, nada más.