Elsa Novo

Elsa Novo: «Es necesario un cambio en la percepción de la sociedad y las empresas sobre los perfiles senior»

Hoy en Extradigital hablamos sobre un tema actual y necesario donde madurez y profesionalidad convergen y se enfrentan a una situación delicada cuando hay que pasar por el difícil momento del desempleo. Charlamos sobre el Síndrome del teléfono apagado con Elsa Novo, Responsable de Proyectos de la Fundación Endesa, para abordar las consecuencias que sufren aquellos senior que se quedan sin trabajo y como desde el Proyecto Generación SAVIA les tienden la mano para mostrarles que hay luz al final del túnel y que su valía y talento sí tienen hueco en el mercado laboral.

Persona de más de 50 años que se queda en paro. El teléfono deja de sonar… ¿qué sucede entonces?

Es lo que nosotros llamamos el Síndrome del teléfono apagado y es una situación en la que la persona o el parado o profesional de más de 50 años que se ha quedado sin empleo, de repente, se siente invisible para el mundo laboral. Ha mandado currículums, en algunos procesos le descartan directamente, no conoce el motivo y, poco a poco, va cayendo en una situación de ansiedad, con síntomas depresivos.

Hay estudios que señalan que el paro conlleva síntomas depresivos en un 25% de las personas, y esta situación se agrava si, en lugar de ser unos pocos meses, dura más de un año.

Poco a poco, la persona va cayendo en una pérdida de autoestima y un cuestionamiento de su valía, de identidad… y tiende a aislarse. De alguna forma se siente menos valiosa porque, incluso a nivel de relaciones sociales, decirle a los amigos que se ha quedado en paro no es algo agradable. Vivimos en una sociedad muy ‘trabajocéntrica‘, todo lo que hacemos, la estructura de nuestra vida, nuestras rutinas, las relaciones sociales, nuestra capacidad económica, están directamente vinculados al trabajo. En el momento que esa piedra angular falla, todo lo demás se viene abajo.

Además, hay que tener en cuenta que es una situación estudiada que suele pasar por tres fases, cuando te quedas en paro. Primero niegas la situación, es como si estuvieras descansando, de vacaciones. Luego entras en un estado de angustia porque te das cuenta de que has mandando muchos currículums y no te han contestado y te han dicho que eres demasiado mayor, que están buscando a alguien más joven o con más capacidades digitales… Puedes tener, incluso, una situación económica menos boyante que te impida afrontar esta situación con tranquilidad y relajación, y vas cayendo en una especie de agotamiento mental y de obsesión e impotencia.

El riesgo es acabar resignado y que ni lo intentes y entrar a formar parte de ese grupo de gente que ya ni siquiera busca trabajo porque cree que es imposible.

Por último caes en una situación de indefensión aprendida porque en la medida en que conseguir empleo parece ser una cuestión que está fuera de tu alcance y de tu capacidad de gestión, te sientes más indefenso y, por tanto, entras en una espiral de depresión.

Nosotros, dentro de la Fundación Endesa, identificamos todo esto como el Síndrome del teléfono apagado. Es decir, todas las sensaciones que acompañan al estado emocional, deteriorado, de una persona mayor de 50 años que no consigue encontrar trabajo. Hay que tener en cuenta que, a esta edad, el paro tiende a ser de larga duración, no de unos meses.

En España, ¿éste es un problema tan visible como serio? ¿A cuánta gente afecta, a qué colectivos?

No hay estudios sobre a cuánta gente afecta porque depende mucho de la conyuntura. Lógicamente, cuanto más paro senior, más posibilidades de que esto afecte a más personas. El malestar por estar en paro es una reacción psicológica completamente normal pero no tiene por qué dar lugar a situaciones psicológicas graves. El problema es que el paro se prolongue porque una cosa es una persona que esté unos pocos meses buscando empleo y otra que cuando la situación se deteriora y se está buscando empleo un año, o más, sí que se producen síntomas importantes, tanto físicos como psíquicos.

Diversos estudios en España que indican que los trabajadores, con un nivel de precariedad laboral más elevado tienen, aproximadamente, 2,5 veces más riesgo de tener peor salud mental, comparado con aquellos que no viven esta situación asociada al paro.

Según los datos del tercer trimestre de la EPA, en nuestro país hay casi 2,8 millones de parados, de los cuales 847.000 tienen 50 o más años, es decir, que uno de cada tres son parados senior. Además, de esos 2,8 millones de parados tenemos un 1,1 millones de larga duración, más de un año en paro, y casi medio millón, algo más del 40%, tienen 50 años o más.

El problema del paro en los mayores de 50 años es que se tiende a cronificar más que en otras franjas de edad. Así, cuanto más dura el paro, más probable es que se deteriore el estado anímico de esa persona.

En realidad, no es un problema invisible pero, este ‘apagón laboral’, ¿afecta a la vida diaria de estos profesionales? ¿Es la fecha de nacimiento el principal peligro?

Esto está vinculado al edadismo. Hay una percepción un tanto prejuiciosa por parte de la sociedad y de algunas empresas que consiste en creer o prejuzgar que los profesionales senior son menos válidos, que no tienen competencias digitales suficientes, que son personas cuyo valor laboral o cuya carrera está prácticamente acabada. También que su valor profesional está en declive o que no son capaces de adaptarse a los entornos laborales de hoy en día. Y esto, en muchos casos, no se adapta a la realidad.

Muchos de los mayores de 50 años son profesionales que han atravesado ciertas etapas laborales, que han mostrado a lo largo de su carrera capacidad de adaptación y aprendizaje; que está familiarizados con los entornos digitales porque han crecido con esa digitalización progresiva…

Por tanto, realmente, no tienen esos problemas que se les suponen. También es verdad que depende mucho del tipo de profesional, porque los hay que han tenido carreras muy estables, pero suele ser una minoría. La mayoría de la gente tiene una situación acompasada el cambio de los entornos laborales así como su propio crecimiento y aprendizaje. Por tanto, no tienen esos problemas.

Por este motivo surge el Proyecto SAVIA, porque creemos que es necesario un cambio en la percepción que tienen la sociedad y las empresas de cómo son y cómo se comportan profesionalmente estos perfiles. Y queremos evitar que se les despida o que, directamente, no se les tenga en cuenta en los procesos de selección de personal frente a otros candidatos más jóvenes. Esto no quiere decir que se dé prioridad a unos grupos de edad frente a otros sino, simplemente, valorar a cada uno, y en este caso a los senior, por los valores que aporta al entorno laboral.

El proyecto Generación SAVIA lleva en marcha cinco años acompañando a este sector de la población y haciéndoles ver que hay luz al final del túnel. ¿Es esta iniciativa una forma de poner el foco en los valores que puede aportar cada senior que en la propia edad? ¿Cómo es el acompañamiento que lleváis a cabo?

El proyecto nace hace más de cinco años, de la Fundación Endesa en colaboración con la Fundación Más Humano. Es un proyecto que intenta, además del cambio cultural, mejorar la empleabilidad de los senior. Para ello, les damos herramientas y recursos que sirvan para mantener su bienestar emocional. SAVIA se apoya en una plataforma donde te das de alta, rellenas un perfil y accedes a un ecosistema muy variado con recursos tanto propios como de empresas colaboradoras.

Hay programas como el ‘Camino SAVIA‘ que lo que intenta es hacerte pasar por un proceso en el cual vas recorriendo distintas etapas y adquiriendo competencias hasta hacer un diagnóstico de tu situación, de lo que quieres, de a dónde debes orientarte. Es algo progresivo que te ayuda a adquirir las competencias que te faltan para poder optar a un puesto de trabajo en las mejores condiciones posibles. Y es que, a veces ocurre que cuando un senior se queda en paro, puede ser una persona que ha permanecido en su puesto de trabajo durante muchos años y no está puesto al día en hacer un currículum, en cómo hacer un discurso sobre sí mismo, etc. para superar, por ejemplo, las trabas de los procesos de selección. Puede ser también que no sea consciente de cómo funcionan las redes sociales o desconoce cómo hacer networking para conseguir empleo.

Es necesario dotar a los senior de herramientas, porque son personas muy válidas que, a lo mejor, con unas cuantas pinceladas o mejoras, realmente pueden dar un salto muy importante en su empleabilidad.

Por otro lado, tenemos programas de orientación laboral como ‘SAVIA Impulsa‘ o programas de intermediación laboral como ‘Talento SAVIA‘ que, lo que hacemos es poner en contacto a los senior con empresas interesadas en su contratación. Se les dan ofertas de trabajo segmentadas para su perfil, con compañías que no les van a discriminar por el hecho de ser mayores de 50 años. También se les ofrece formación para convertirse en consultores, asesores o ser una especie de ejecutivo profesional dentro de una pyme que tiene un problema y necesita un persona con mucha experiencia y conocimiento en ese sector para ayudarles a atravesar ese momento de transición. Ofrecemos formación y rutinas sobre asuntos de interés así como conocer a otros seniors.

Se trata de un ecosistema muy rico. Tenemos registrados más de 43.000 usuarios y casi 700 empresas. Esto supone tener posibilidades de acceder a muchísimas cosas y que, sobre todo, que no te haga sentirte aislado, que es uno de los grandes problemas de un senior cuando se queda en paro. SAVIA está a ahí para apoyarlos.

¿Qué hay de los casos que, gracias a vuestro proyecto, han salido adelante en el mundo laborar?

Contamos con muchos casos de gente que da las gracias al programa, casos de gente que, de alguna forma, sale de esa situación y encuentra trabajo. Tenemos casos de personas que han montado su propio negocio o historias personales que, de hecho, se han conocido a través de la prensa. En muchos casos es gente que tiene una historia profesional muy válida y un perfil profesional medio-alto pero que se encuentran con barreras que no se les considera o se les toma en cuenta por ser senior, en los procesos de selección. SAVIA está enfocada a eso, a mostrar ofertas de trabajo y posibilidades reales a los sabios.

Saber que has ayudado a personas concretas, que te cuentan su historia, es una de las grandes satisfacciones del proyecto. La actitud y la estabilidad emocional son fundamentales y eso en SAVIA lo valoramos muchísimo. Nuestro proyecto está hecho para que la persona se centre entorno a las soluciones y no al problema.

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