Proyecto de la UMA, con Pedro Farias como investigador principal. Estudia la credibilidad de las noticias que reciben por las redes sociales.

¿Y si le quitas el móvil una semana?

Los que peinamos canas y tenemos hijos entre la puericia y la adolescencia nos hacemos la misma pregunta cada vez que miras al lado y lo ves «metido en la pantallita». «No paran», «no saben controlarse», «de dónde has sacado eso que dicen de la Guerra de Ucrania». Y ante todo esto a quien no se le ha pasado por la cabeza, ¿Y si le quito el móvil una semana? ¿Qué pasaría?

Pues esta es la cuestión sobre la que ha virado un trabajo de investigación de dos profesores de la Universidad de Málaga. El catedrático Pedro Farias y el profesor Bernardo Gómez, ambos de la Facultad de Comunicación. Reclutaron a casi 100 chavales de edades comprendidas entre 15 y 24 años. Y durante cuatro semanas le monitorizaron el móvil.

Tenía necesidad de tener el móvil cerca. Tenía ansiedad si estaba lejos. me tranquilizaba solo cuando lo tenía cerca»

Uno de los voluntarios que han participado en el curso

La primera le dieron barra libre, que lo utilizarán con normalidad, tal y como lo hacían siempre. Así comprobaron que están conectados una media de cinco horas. De ellas cuatro la dedicaron exclusivamente a visualizar redes sociales, fundamentalmente Whatssap; luego Instagram y en tercer lugar Tok Tok. Llama la atención, que este último está en constante aumento como único canal informativo para los más jóvenes (de ahí lo de la Guerra de Ucrania …).

Luego llego la segunda semana, droga dura. Se les instó a que apagaran el aparato susodicho, el móvil, y escribieran sus sensaciones en un diario de bitácora. Inciso: tendrían que probar para las próximas a que lo hicieran a mano y luego mirar las faltas de ortografía. Seguimos pues es aquí donde salió todo la tecnopandemia mental que padecemos. Sensaciones que experimentaron: incomodidad, ansiedad, inseguridad e incluso dependencia. Para algunos una liberación, los pocos.

Sin final feliz

Tuvo efectos positivos como que mejorara tanto la relación con la familia como que hicieron los «deberes» más pronto y con mayor concentración. Incluso hubo alguno que se leyó «un libro completo tras muchos años». El autoaislamiento dejó pasa a la vida en comunidad, también para ver series centrándose en una única pantalla.

Pero luego llegó la tercera y cuarta semana. Y la vida sigue igual. Aunque la semana sin teléfono había sido positiva en muchos aspectos ante el planteamiento de vivir sin móvil, una amplia mayoría respondió que no podrían. Volvieron a las cincos horas de consumo. Sí, admitieron que la abstinencia les sirvió para darse cuenta de su enganche al teléfono y de que toda su vida estaba ligada a un dispositivo. Pero volvieron las cinco horas.

La investigación tiene por objeto estudiar la credibilidad de las noticias que reciben por las redes sociales y que forman parte, casi en exclusiva, de su dieta informativa. Se seguirá analizando el comporta¡miento hasta finales de 2023 y al final habrán participado más de 3.000 estudiantes. El proyecto financiado por el Ministerio Ciencia e Innovación. Para más información: www.usinred.com

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