Augusto Delkáder: "Hay mucha comunicación y poca información"

Augusto Delkáder: «Hay mucha comunicación y poca información»

«En caso de duda, haz periodismo». Esa es la brújula con la que Augusto Delkáder (Cádiz, 1950) ha guiado redacciones como la del Diario de Cádiz; con la que fundó El País, revolucionó la Cadena Ser y quizás, en un futuro próximo, le oriente para entrevistar a personajes políticos y económicos de actualidad utilizando nuevos formatos. Es una leyenda de la profesión que sigue aprendiendo, no ha perdido ni un ápice del sentido de la curiosidad y advierte: «no estoy jubilado».

Como periodista precoz lo imagino en la redacción de “El Conciso”, periódico donde nació eso que “hoy entendemos por periodismo” en el Cádiz en torno a 1812. ¿Cuántas veces ha soñado con el ambiente de esa redacción?

Muchas veces. Me siento parte de ese concepto del periodismo romántico. 

Los periódicos son retratos más o menos fiables de las épocas en las que se ha impreso. ¿La historia de El País es la historia de la transición en España  o es algo más?

El periódico sale el 4 de mayo de 1976, no habíamos salido cuando se produce la muerte de Franco pero todavía estaba Arias Navarro como Presidente del Gobierno, se produce el nombramiento de Suárez … y ahí arranca no sólo la Transición sino el deseo de una sociedad civil y una normalización democrática. 

Ha vivido la edad de oro de los periódicos de papel. ¿Qué papel que desempeñaron durante la transición y cual desempeñan ahora?

En aquella época representaban un reflejo fiel de los hechos que ocurrían, además de una pluralidad de opiniones que recogían bastante bien las reflexiones con los distintos puntos de vista que anidaban en la sociedad española. Hoy día quizás los periódicos han perdido un tanto la importancia informativa y han ganado peso en el terreno de la defensa de posiciones políticas, sociales o económicas en la controversia de la vida social y política española.   

¿Cómo eran las relaciones con el poder que venía y el que no se acababa de ir?

Era una etapa muy conflictiva porque todo el mundo quería presionarte y que se hiciera eco de sus propuestas. Pero te lo tomabas con tranquilidad y distancia. A veces había problemas porque círculos marginales que se oponían al cambio democrático en ocasiones eran violentos con la prensa. 

¿Y específicamente con el PSOE? 

El problema con el PSOE es muy sencillo. El colectivo de ciudadanos que podía situarse en el territorio del centro izquierda, era público objetivo de nuestros lectores y oyentes, y por otro lado también de los votantes y simpatizantes socialistas. Pero nosotros teníamos propuestas periodistas profesionales que llevábamos a la información y el PSOE lo que quería era sus votos y su apoyo político. 

Usted ha contado en diferentes momentos, que, tanto con los JOLY como con Jesús Polanco, la tarea estaba bien repartida: el periodista a hacer el periódico y el editor a ganar dinero, mantener la inversión. ¿Esa “división de poderes” por regla general cree que se vive hoy en los medios?

No creo que se viva con la claridad y naturalidad que se veía antes. El editor era un empresario que garantizaba la solvencia empresarial del medio y la labor periodística estaba en manos de los profesionales. Eran empresarios periodísticos que solo querían que el periódico funcionase bien. Ahora, en diferentes situaciones, hay empresarios dirigentes  que buscan influencia política o económica. 

¿Qué futuro le espera a grandes cabeceras como El País y a los diarios regionales y locales como el Diario de Cádiz?

La historia de la prensa está llena de transformaciones profundas. Quizás la última etapa tiene una disrupción tecnológica muy fuerte para adaptarse al nuevo universo de la comunicación. El acierto estará en captar la atención de los lectores por los nuevos medios de distribución. Ahí es donde tendrá que estar la pericia de los profesionales para conseguirlo, el triunfo o fracaso. 

Volviendo a Polanco siempre lo tuvo muy claro donde reinvertir sus activos. Hasta tal punto es así, que cuando alberga esperanzas de dirigir El País, ya era director adjunto, una decisión de empresa le cambian del papel a la radio. ¿Cuándo entendió que era la decisión correcta?

Yo al principio tuve cierta perplejidad pero cuando llegué a la radio enseguida me di cuenta que se había confiado en mí para un gran reto profesional, una empresa importantísima con un crecimiento exponencial, infinito. Me sentí muy satisfecho. Y luego la expansión a Hispanoamérica culminó todas mis ambiciones profesionales.

Ahora es presidente de honor de la SER, ¿de qué se siente más orgulloso durante toda esta andadura? ¿Qué balance hace de todo este tiempo a nivel personal y empresarial?

Me siento orgulloso de toda mi carrera profesional, que continúa … no me he jubilado. Pero hay hitos muy importantes. Como la transformación que hicimos en la SER, conocer la territorialidad de las emisoras, el entramado social … todo eso fue gratificante. Siempre recuerdo cuando llegué a la SER, la Asamblea Anual donde expuse mi visión de futuro a los directores de todas las emisoras. Cuanto terminé me dieron una ovación sincera y efusiva que nunca olvidaré. 

En su experiencia y capacidad de visión, ¿Qué futuro le depara a la radio, marcado por la competencia de los podcast, el streaming y por el desinterés de los jóvenes por la radio?

Estamos en un mundo donde hay mucha comunicación y poca información. La radio no son los podcast, son cosas distintas. Es un medio que ha tenido siempre mucha competencia, no fueron pocos los que dieron la radio por muerta cuando apareció la televisión. Por eso, miro perplejo cuando me hablan de los podcast como sustituto de la radio, eso es imposible. La radio tiene un territorio propio, una función, un campo que creo puede ser muy exitoso en el futuro del universo de los medios. En general, los medios, aunque sean digitales, no son excluyentes sino más bien acumulativos. 

Ha defendido que “el papel era su vida, la radio le cautivó …” y ahora lo digital que le provoca.

Mucha curiosidad, aprender y un reto tecnológico que me obliga a crear e innovar. Por tanto me provoca pasión. 

Son muchos los protagonistas de la noticia y las noticias durante 60 años de carrera profesional pero si me tuviese que definir algún en una frase a Gabilondo, Cebrián, Polanco, Felipe González o Aznar.

Tendría que utilizar muchas frases (risas) … Lo voy a hacer con Gabilondo, “el periodista total”. 

Si hoy volviera a iniciarse en el periodismo, ¿qué le gustaría hacer?

Todo lo que he hecho me ha satisfecho. Tuve una época en lo que llamábamos un periódico de provincias, como el Diario de Cádiz, donde aprendí los fundamentos de esta profesión. Luego contribuí a fundar un periódico de la importancia y la significación de El País, hecho que es algo irrepetible. Y luego, la experiencia gratificante y esplendorosa de la SER con la creación del mundo llamado PRISA Radio, Unión Radio, en América.  

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