El periodismo sale a flote en tiempos de pandemia. Por Andrés Mellado.

Periodista, pandemia. Con P. De protagonista, de pesimismo. En este carrusel de palabras, juegan, sobre la feroz actualidad, los profesionales (también con p) hoy día. También en este 24 de enero donde celebramos nuestra festividad.  

Y es que si el periodismo es el arte de contar historias, no nos falta material. Hemos pasado de tener una portada para 80 días, a tener 80 noticias para una sola portada. Ahora son las ediciones electrónicas “las que lo aguantan todo”, y no solo el papel. Y ante esta avalancha, en estos momentos, quizás se estemos viviendo una de las épocas doradas del periodismo. 

Frente a los hechos alternativos, las medios verdades, las inexistentes fake news (una noticia falsa no es noticia) y los intereses económicos-políticos que demandaban su parte con asfixia; ha salido a flote un periodismo comprometido de servicio público, y ha servido para que los lectores, consumidores de información, también se lo hayan hecho mirar. La labor periodística ha vuelto a ser, en esta pandemia, un servicio esencial. 

Estamos cumpliendo con el mandato de ofrecer una información veraz a la ciudadania, de utilidad pública y personal. La labor periodística también ha salvado y salva vidas. La confianza y la credibilidad, igualmente son vacunas para superar curvas de incidencias del virus, o prevenirlas. En este 2021 hemos estado en primera línea, contrastando y verificando, vigilando, explicando, alertando, opinando, analizando. Escribiendo, fotografiando, diseñando, editando. En un gerundio constante, sin parar para mantener a la población lo más informada posible. 

Esto respecto a los periodistas en los medios de comunicación, pero qué decir de los compañeros y compañeras de los gabinetes de prensa, agencias de comunicación. Igualmente, y creo que más que nunca, han apostado por la transparencia. Cientos de comunicados, miles de notas de prensa, millones de correos electrónicos enviados y recepcionados. Gestión de redes sociales, preparación de discursos y material informativo, campañas publicitarias de concienciación, cumplir con lo dicho en la responsabilidad social corporativa.

Y también, no nos podemos olvidar, la apuesta en masa por la comunicación interna. Por el bienestar de los empleados dentro y fuera de la oficina, aunque cada vez la frontera es más difusa. No hay comunicación externa sin la interna, sin la implicación y el cuidado de tu equipo. Y se han desarrollado excelentes estrategias y parece que la apuesta ha venido de forma decidida para quedarse. 

Pero, con p. Todo este contexto, también tiene ‘pero’. Conjunción adversativa para contraponer a un concepto otro diverso o ampliativo del anterior. Y el periodismo en este año de pandemia también lo tiene. Más concretamente la profesión periodística. Que en esta época dorada, pone la nube negra.

Atendiendo a los datos del informe anual de la profesión periodística, el paro aumentó en este 2020 un 23%, de forma mayoritaria en mujeres. Los autónomos han recibido menos encargos, y crecen en este colectivo los ‘falsos autónomos’, es decir, aquellos que debían estar contratados pero las empresas prefieren ahorrarse seguridad social, seguros sociales …
Además, falta formación para ganar en especialización. Un volumen muy alto de compañeros y compañeros han dedicado la mayor parte del tiempo a informar de la pandemia sin tener los conocimientos necesarios.

Y luego, la incertidumbre de los ERTES (tabla de salvación del empleo, de momento …), la calidad de las condiciones laborales en tiempos del teletrabajos (¿40 horas?) y unos salarios congelados en muchos casos infame. 

Para colmo, la institucionalización del “periodista-orquesta”. Cobertura del hecho informativo, análisis, opinión; fotografía (y su tratamiento), vídeo (y su edición); adaptación de todo el material a redes sociales, SEO para el posicionamiento y, finalmente, que genere tráfico. Así unas cuantas veces al día. 

El futuro tampoco es muy halagüeño con la caída de los ingresos publicitarios, la imposibilidad de realizar eventos (otra fuente de financiación) y con el corazón en un hilo sobre cómo funcionará los modelos de suscripción. 
Aún así, creo que en el análisis del próximo año estaremos mejor. Mientras tanto, y utilizando un término coloquial andaluz seguiremos “P’alante” (¡para adelante!). Con P, de PERIODISMO. 

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