Al hilo de la aparición de su último libro, "Yo no maté a Lorca", mantuvimos una conversación con el escritor y periodista Carlos Mayoral.

«El ‘Gernica’ fue una bomba en la línea de flotación de la propaganda franquista»

Al hilo de la aparición de su último libro, «Yo no maté a Lorca», mantuvimos una conversación con el escritor y periodista Carlos Mayoral. En la misma salieron a colación paralelismos entre la guerra civil y la situación mundial actual; la propaganda y la desinformación, así como el síndrome de confirmación. Aquel donde el consumidor de medios de comunicación busca aquellas noticias que vienen bien a su ideología.

Su nueva novela retrata el baile en el que vio envuelto España antes, durante y después de la Guerra Civil. Primero el «alboroto y después el tiroteo». ¿Hemos aprendido algo?

Realmente lo que ocurrió, que es un hecho trágico y dramático, es inherente a la historia de España aunque muchos quieran desterrar ese mito guerracivilista. Desde los tiempos de Roma, este país siempre ha estado a la gresca. No hemos aprendido nada. Solo hay que asomarse a un pleno en el Congreso para ver que siguen alimentándose de las mismas disputas y rencillas. Es verdad que en la Guerra Civil se traspasa la línea de la concordia, de no querer vivir con el vecino. Y una vez que eso pasa ya vale todo.

La polarización es la piedra en la que volvemos a tropezar una y otra vez …

No superamos el conmigo o contra mí. En otras democracias encontramos partidos bisagra, capaces de ejercer de contrapeso en el sistema. Y aquí dura como mucho una legislatura. Ese maniqueísmo hace que haya fracasado partido de contrapeso como la UCD, el partido de Rosa Díez o Ciudadanos. Además, el fenómeno se agrava con el síndrome de confirmación, el consumidor de medios de comunicación busca aquellas noticias que le vienen bien a su ideología. Esto alimenta los extremos.

¿Por qué Lorca? ¿Por qué ese pasaje de la historia casi tabú?

Hay muchos paralelismo entre la actualidad y los años previos a la Guerra Civil. Yo encuentro un reflejo en el presente como la creación de un Frente Popular frente la unión de derechas que non tardaremos en ver demasiado, al estilo de la CEDA. O rebeliones en Cataluña, como aquellas de Companys. Todo país que no conoce su historia está condenada a repetirla, y por eso me he preocupado de narrar para ilustrar ese momento. ¿Por qué Lorca? Pues porque el poeta están por encima de todo eso. La cultura y el talento sobrevive a todo ese horror de los años 40. También se podría haber explicado a través de Picasso, cuya genialidad no podía encuadrarse en unas siglas comunistas o fascistas. Son libérrimos, demasiados libres para polarizarlos en un eje. Lo que sí fueron dos bombas en la línea de flotación del régimen de Franco. Uno por su asesinato, que hizo mucho daños a la propaganda nacional, y el otro exponiendo con el «Gernika» la barbarie de la guerra en una exposición internacional.

¿Se conoce suficientemente hoy día la obra de Lorca y su trascendencia?

La obra de Lorca tiene mucho eco, no hay semana en la que no se estrena una obra de Federico en cualquier parte del mundo. Es capaz de reflejar pequeños dramas personales en grandes dilemas humanos. El mito traspasa su propia obra y lo convierte en universal, forman parte del imaginario popular. Su obra está muy viva.

¿No se parece mucho lo que engloba ‘lo políticamente correcto’ de hoy a lo ‘moralmente aceptable’ de esa época?

Lo políticamente correcto cada día que pasa tiene más fuerza y es más dogmático. Ahora se cree a ciegas un posicionamiento como si fuese la palabra de Dios.

Hoy con el fenómenos de las fake news, la desinformación … ¿Hay muchos Queipo de Llano en la actualidad?

Hoy es muy fácil hacer propaganda. Hay más Queipos de Llano que nunca. Con los medios adaptamos lo que vemos a lo que pensamos, no pensamos en función de lo que leemos o estudiamos. Confirmo mis dogmas, eso es infame. No hay nada que lo contradiga lo que piensa. A las Fake News, a los Queipo de Llano ahora la gente los persigue, los busca. No entra por la radio como propaganda sino que vas a ello.

Sin ser pretencioso, y para finalizar con el título de su novela, entonces ¿Quién mató a Lorca?

Escribir en España tiene algo de morir, y mucho más en aquella época. Da igual quien aprieta el gatillo, es un engranaje muy orquestado. No muere por ser de izquierdas, o ser homosexual, o porque sus primos lo odiasen. Lo mata con una conjunción de todo el sistema de terror impuesto.

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