El covisionado se impone en los nuevos modelos de hábitos televisivos. Dos o más pantallas ante el miedo de perder el tiempo.

¿Eres víctima de FOMO? Si ves al mismo tiempo la tele y el móvil, alerta

Que las nuevas tecnologías han cambiado los hábitos de consumo de los medios de comunicación es una realidad para aquellos que nacimos en o más allá de los años 80. Para las últimas generaciones, Millenials o Zeta, no porque ya nacieron siendo nativos digitales. La irrupción de Internet y las redes sociales, la adopción de los dispositivos móviles como nuestro sexto sentido o extensión de nuestro memoria, es una realidad que genera comportamientos curiosos. Como por ejemplo el covisionado.

No te he visto pero no me podrás acusar de espionaje si te dijo que «te he pillado viendo la tele al mismo que ves el móvil», o cuando usas el ordenador, la tablet o escuchas la radio. Lo haces tú y el 56 % de la población que está ‘enganchado’ al hiperuso de dispositivos. Así se desprende de un estudio realizado por Barlovento y que comentan en un interesante artículos las profesoras de la UOC, Elena Neira y Mireia Cabero.

Somos ‘fomófogos’

Y eso es un síntoma claro del FOMO, el célebre ‘fear of missing our’, o lo que es lo mismo el miedo a perdernos algo mientras vemos la tele o disfrutamos de una actividad. Hacernos trampas en el solitario, y para no caer en esa sensación de pérdida de tiempo o de aislamiento, pues buscamos una segunda pantalla, compartir la conversación en un momento de intimidad.

La sensación de perderse algo, la posibilidad de aprovechar aún más el tiempo con otras actividades y la capacidad de gestionar diferentes estímulos nos empujan al covisionado. Así lo explica la profesora Cabero, que comenta cómo «nuestro cerebro tiene la capacidad de atender estímulos simultáneos. Tenemos menos paciencia; los minutos en los que el programa televisivo no nos distrae o no da respuesta a nuestras necesidades elegimos no esperar y sabemos que la tecnología nos permite aprovechar más el tiempo, nos permite comunicarnos con personas, estar informados, distraernos o consumir».

Todo esto provoca que un acontecimiento como puede ser una película o partido de fútbol que se supone una celebración acabe aislándote de las personas que te acompañan a tu alrededor, llegar al colapso mental porque cualquier comentario tienes que compartirlo con whatssap (o Twitter, Tik Tok …), o desconcentrándote del partido, serie o programa.

En definitiva, «el covisionado cumple su función y tiene su utilidad, aunque nos limita la experiencia de estar presente en el ahora y en el aquí y la experiencia de aburrirnos, que es de gran utilidad para despertar la creatividad», concluye Cabero. Parafraseando al bolero, «cómo se puede tener dos pantallas a la vez, y no estar loco».

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