Formación Unviersitaria expone una serie de pequeños gestos, medidas, para darle la vuelta a la emergencia climática que vivimos.

Pequeños gestos que pueden acabar con el cambio climático

La emergencia climática es un hecho global que requiere del compromiso de todos los gobiernos, empresas y ciudadanía en su conjunto. Salvar al planeta es una cuestión que atañe a todos y todas. Un fenómeno que no salva a nadie, ni siquiera el grado de desarrollo o industrialización. Todos somos iguales ante el cambio climático.

Como ejemplo, podemos citar episodios en la todopoderosa Alemania, Canadá o China. En inundaciones, incendios o sequías. El muestrario es extenso. Por eso, en Formación Universitaria tienen un fuerte compromiso no solo con las personas, sino con nuestro planeta.

Sobre esta base creen que es importante difundir algunas medidas que ayuden a combatir el cambio climático.

Acción por el Clima, es uno de los objetivos de la Agenda 2030, que pretende entre otras cosas, la educación y sensibilización respecto de la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana. Nuestra institución académica, se suma al apoyo de esta iniciativa, y tú, ¿qué puedes hacer?

  • Ahorra electricidad enchufando los electrodomésticos en una regleta y desconectándolos por completo cuando no los utilice.
  • Usa el papel lo menos posible, por ejemplo, solicita tus facturas online.
  • Comparte, no te límites a hacer clic en “me gusta”. Si ves una publicación interesante en las redes sociales sobre el cambio climático, compártela para que las personas de tu red también la vean.
  • Apaga las luces. La televisión y la pantalla del ordenador ya emiten una luminosidad cómoda, así que apaga las otras luces si no las necesita.
  • Investiga un poco por la red y compra o apoya a empresas que sepas que aplican prácticas sostenibles y no dañan el medio ambiente.
  • Mantente informado. Sigue las noticias locales y estate al día sobre los objetivos mundiales. Sigue la evolución del cambio climático.
  • Deja tu pelo y la ropa secar al aire en lugar de encender una máquina. Cuando laves la ropa, asegúrate de que la carga está completa.
  • Toma duchas cortas de 5-10 minutos.
  • Reduce el consumo de carne y pescado. Se destinan más recursos para la obtención de carne que para el crecimiento de las plantas.
  • Congela los productos frescos y las sobras si no vas a poder comértelos antes de que se estropeen.
  • Utiliza los restos de alimentos como abono, éstos pueden reducir los efectos del cambio climático al mismo tiempo que se reciclan los nutrientes.
  • El reciclado de papel, plástico, vidrio y aluminio impide que los vertederos sigan creciendo.
  • Compra productos que estén poco empaquetados o que su envoltorio sea ecológico.
  • Evita precalentar el horno.
  • Aísla las ventanas y las puertas para aumentar la eficiencia energética.
  • Ajusta correctamente el termostato, más bajo en invierno y más alto en verano.
  • Sustituye los electrodomésticos viejos por modelos que aporten un consumo energético más eficiente, y cambia las bombillas de la casa.
  • Si puedes, instala paneles solares en su casa. ¡De este modo, también se reducirás tu factura de electricidad!
  • Utiliza cerillas en lugar de mecheros.
  • Compra productos locales, evita ir a comprar en coche y contribuye a impedir que los camiones tengan que desplazarse grandes distancias.
  • Compra con cabeza: planifica las comidas, haz listas de la compra para evitar las compras impulsivas que le llevan a comprar más alimentos de los que necesita, sobre todo en lo que respecta a los productos perecederos. Aunque pueden ser más baratos por peso, al final pueden resultar más caros si tenemos que desechar gran parte de esa comida.
  • Desplázate en bicicleta, andando o en transporte público. Evita utilizar el coche.
  • Utiliza una botella de agua y una taza de café reutilizables. De este modo, reducirás los desechos y quizá hasta puedas ahorrar dinero en la cafetería.
  • Lleva tu propia bolsa a la compra. Deja de usar las bolsas de plástico y empieza a llevar sus propias bolsas reutilizables.
  • Coge menos servilletas. No necesitas un puñado de servilletas para la comida que compras para llevar.
  • Compra productos de segunda mano. Las cosas nuevas no tienen por qué ser las mejores. Visita tiendas de segunda mano para ver qué puedes volver a utilizar.
  • Mantén el coche en buen estado. Un coche a punto emitirá menos gases tóxicos.
  • Dona lo que no utilizas. Las organizaciones benéficas locales darán una nueva vida a tu ropa, tus libros y tus muebles poco usados.
  • Si tienes alguna pieza de fruta o algún aperitivo que no quieras, no lo tires. Dáselo a alguien que necesite y esté pidiendo ayuda.
  • Intenta generar menos basura, ya que la mayor parte acaba en los océanos.
  • Si vas a la playa o la montaña lleva una bolsa para recoger la basura que encuentres.
  • Utiliza las papeleras y puntos limpios.
  • Analiza y modifica tus decisiones cotidianas: ¿tienes la posibilidad de reciclar en tu lugar de trabajo?, ¿realiza tu empresa adquisiciones a proveedores que llevan a cabo prácticas perjudiciales para el medio ambiente?, ¿puedes hacer algo más por el medio ambiente?, ¿hasta que punto te esfuerzas por frenar el cambio climático?

La responsabilidad social empresarial es importante para Formación Universitaria. Y quiere extender su compromiso animando a los lectores a colaborar con la sociedad civil y encontrar formas de ayudar a las comunidades locales a lograr los objetivos.

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