La muerte de Jesús Lence abre importantes interrogantes en el sector lácteo gallego

  • El propietario de Leche Río y Leyma falleció el pasado viernes víctima de una enfermedad tumoral
  • La nueva gestión del Grupo Leche Río, el futuro de la recogida de leche en Galicia o la ampliación de capital del CB Breogán son algunas de las cuestiones que quedan ahora en el aire

La reciente muerte de Jesús Lence -propietario de Leche Río y Leyma, además de otras empresas de los sectores de hostelería, inmobiliaria y carburantes- ha dejado un vacío importante en el sector lácteo gallego y varias incógnitas en lo referente, sobre todo, al futuro del Grupo Leche Río y la recogida de leche en las explotaciones de Galicia.

Fuentes del sector consultadas por Europa Press señalan que se abre ahora un escenario «complicado» para el sector lácteo, ya que Leyma (con planta de producción en Arteixo y de envasado en Lugo) es la que presenta mayor valor añadido y no así Leche Río, con «sobredimensión de producción» y litigios con el Ayuntamiento de Lugo por una licencia de obra en el polígono de O Ceao. Sim embargo, Leche Río tiene un peso vital en la recogida de leche en las explotaciones agrarias de Galicia. Varias personalidades del sector, como el presidente de la cooperativa láctea CLUN, José Ángel Blanco, o Roberto García, secretario general de Unións Agrarias, han coincidido en señalar públicamente que la muerte de Lence supone una gran pérdida para la industria láctea gallega.

Lence tenía tres hijos y ahora está por ver si alguno de ellos se quedará con el control del grupo empresarial, que facturó casi 127 millones de euros al año en el año 2017. Lence siempre había dirigido de forma personalista sus negocios, pero desde hace más de un año, y empujado por una enfermedad tumoral que le obligó a someterse a varios tratamientos, constituyó un consejo de administración integrado, además de por él mismo, por dos de sus hijos, por Aída Canto Veiga, química que lleva treinta años formando parte de la empresa y mano derecha de Lence, y por Jesús García, ingeniero agrónomo lucense que entró a formar parte de Leche Río hace quince años y que se incorporó hace más de un año al consejo de administración del grupo.

Por lo pronto, el consejo de administración del Grupo Leche Río se ha apresurado en enviar un mensaje de tranquilidad a sus empleados y proveedores recordando que Leche Río es una empresa familiar y que seguirá siéndolo en esta nueva fase ya sin Jesús Lence.

Otra de las cuestiones que su muerte deja en el aire es la ampliación de capital que tenía prevista el CB Breogán el mes próximo. El propietario de Leche Río era el máximo accionista del club. «No es el momento de hablar ahora de eso, él estaba al tanto de esa ampliación y teníamos su consentimiento para hacerla, pero estos días estamos todos de luto y vamos a centrarnos en su persona. Cuando pasen unos días nos centraremos en todas esas cosas», ha señalado el presidente del club Jesús Lázare.

Aunque estos días la familia Lence ha recibido numerosas condolencias y muestras de cariño, lo cierto es que en el sector Jesús Lence tenía fama de tener “mala leche”. Él mismo se consideraba un hombre “inquieto y pelón” y aún se recuerdan alguna de sus polémicas declaraciones suyas como las que realizó en 2015 en contra las organizaciones agrarias diciendo que si los ganaderos hacía tractoradas «es porque les gusta ir de fiesta y no por los bajos precios» que recibían en origen.

 

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