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La moda sostenible, uso vintage y conciencia con el planeta

  • La sociedad cambia, también otorgando más vida para nuestra ropa.
  • Las segundas oportunidades crean tiendas de textiles usados y la mayor durabilidad se establece como valor publicitario en las marcas internacionales

Reciclar o utilizar más tiempo nuestra ropa. Un simple gesto que ayuda al planeta. Frente a la adquisición de kilos y kilos de ropa, nace un nuevo concepto de consumir y promocionar la moda que persigue una mayor durabilidad en el uso de las prendas. Todo esto, para acabar con la producción masiva de fibras y textiles que tardan siglos en desintegrarse y que necesitan miles de litros de agua.

Frente a las compras compulsivas, son muchas las marcas que comienzan a visibilizar que estos recursos son limitados y que, por ello, cualquier compra textil tiene un impacto en el planeta. En esa línea empresarial, las tiendas de segunda mano se han abierto camino y podemos encontrarlas en nuestras ciudades, por ejemplo, en Zaragoza.

Datos y marcas internacionales

Según datos de la ONU, la industria de la moda es la segunda más contaminante en todo el mundo después del petróleo. Además, son muchos los recursos utilizados para poder producir determinadas prendas. Los principales problemas durante el desarrollo de estos productos son el consumo y contaminación del agua, el uso de productos químicos y la acumulación de desechos. Todo ello sin mencionar el impacto climático que esto supone.

De ese modo, el mismo informe revela también que, cada año, en la industria textil se utilizan 93.000 millones de metros cúbicos de agua. Es decir, el mismo volumen que sería suficiente para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas. Asimismo, se arrojan  al mar anualmente medio millón de toneladas de microfibra, lo equivalente a tres millones de barriles de petróleo. De la misma forma, las fibras sintéticas, como el poliéster, son fibras hechas de plástico. Esto hace que no sean biodegradables y que, por lo tanto, puedan tardar hasta 200 años en descomponerse.

Modelo fast-fashion

En relación con este problema, el modelo fast-fashion o de “moda rápida” ha empeorado la situación climática actual. Al hablar de este tipo de moda, nos referimos a la producción y consumo masivo de prendas a precios bajos y cuyo ciclo de vida es muy corto. Es decir, se usan poco, se rompen pronto, pasan de moda o simplemente se dejan de utilizar. Cada vez hay más personas que recurren a estos productos por ser más económicos, pero esto solo acaba teniendo efectos negativos en el ámbito social y medioambiental.

Algunas empresas multinacionales como Levi ‘s están empezando a intervenir y a tomar partido, ya no solo en este problema, sino también en la importancia de reciclar y reutilizar las prendas y materiales utilizados. Una de las telas más recurrentes en la ropa, sobre todo en pantalones, es la vaquera. En cambio, gran parte de la población no es consciente del coste que esto supone. Diversas organizaciones, entre ellas la ONU y el Banco Mundial, afirman que confeccionar unos jeans requiere unos 7.500 litros de agua, el equivalente a la cantidad de ese líquido vital que bebe una persona promedio en siete años.

Sin embargo, no solo este tipo de marcas se están involucrando con el planeta. Un ejemplo son las tiendas vintage de segunda mano, las cuales ya llevan muchos años concienciando de este problema. En vez de vender ropa “de un solo uso”, ofrecen productos que ya han tenido otra vida. Esto hace que se elimine todo el proceso de elaboración de estas prendas, por lo que no se gasta ni textil ni litros de agua.

Zaragoza y la moda vintage

Cristina Martínez, dueña de la tienda Flamingos Vintage Kilo de Zaragoza, regenta un negocio de ropa de segunda mano junto con sus dos hermanas: “Nuestra pasión por la moda derivó en esta tienda. Perfectamente este negocio puede ser un reflejo de lo que era nuestra habitación”.

“Al abrir esta tienda, uno de los focos era aportar nuestro grano de arena al planeta”. Cristina no solo llevó a cabo este proyecto por su pasión por la moda, sino que tenía clara su inclinación ante el problema de la contaminación: “Hay que pensar en el futuro y hay que pensar en el planeta donde queremos vivir. Ahora que ya está al límite hay que mantenerlo lo máximo posible”.

Otro ejemplo de estas tiendas locales es Kashmir, una alternativa para comprar ropa vintage de segunda mano. Sin embargo, aunque muchas veces existan estas tiendas para ayudar al medioambiente, los compradores no tienen un punto de vista muy sostenible: “Creo que los jóvenes no están concienciados del problema ecológico, cuando compran van a la marca”, explica Pili Méndez, dueña del local. “La mayoría de gente que viene a comprar es porque hay cosas que son de marca y son más baratas”.

El problema de la contaminación es una cuestión que recae en nuestras manos. Nosotros tenemos el poder de frenar esta situación para que no vaya a más. Como hemos podido ver, hoy en día son muchas las alternativas que se están creando para concienciar a la población y poder salvar el mundo en el que vivimos. No es solo marketing, sino que estas nuevas fórmulas realmente están sumando para construir un futuro mejor.

Autoras y fotografías: Lucía Ruesca Cucalón y Alba Conte Gazulla
Editora: Patricia Gascón-Vera

Este artículo forma parte de los contenidos de Entremedios, plataforma impulsada por los alumnos del Grado en Periodismo de la Universidad de Zaragoza

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