cine-espanol-bayona-goya

La nieve de Bayona eclipsa al resto del cine español

Valladolid se convertía este fin de semana en el epicentro del cine español. Una edición más, y nada nuevo bajo el sol. Bueno sí, confirmábamos que no hubo nadie que llegase a la alfombra roja sobre un tractor. Eso, por increíble que parezca, era lo esperado a la vista de los más de quinientos efectivos que el ministro del Interior ordenó desplegar para blindar la sede de la Feria donde se celebró la ceremonia presidida por Pedro Sánchez.

Vamos a ella. De entrada, tres horas y media de tostón es mucho tiempo, lo mires por donde lo mires. Demasiado tiempo para reivindicar. El cine español, salvo honrosas excepciones, sigue empeñado en vivir en una constante reivindicación. Este año le ha tocado a la violencia sexual contra las mujeres. Me sumo y por ello, demandaría a nuestro presidente que junto a un ministerio de igualdad solo han conseguido que el problema, más allá de atajarlo, haya empeorado. Y es que la propaganda vacía de medidas no se solucionan los problemas. 

Ana Belén estuvo más a la altura de una presentadora de función de colegio que de una gala del cine español. Su homenaje a Concha Velasco, aún desafinando, consiguió emocionarnos a todos. Poco añadiré de la esperpéntica pareja de presentadores. Desolador su comienzo en pijama, más propio de una edición de Gran Hermano, paseándose por el escenario medio desnudos con un lenguaje tabernario donde los protagonistas siempre eran ellos.

Goya internacional

Brillante Sigourney Weaver en su discurso y elegancia. Almodóvar, trasnochado y eclipsado por Bayona, solo consiguió arrancar el aplauso del público tras arremeter y reprender al vicepresidente de la Junta de Castilla y León.

En definitiva, una gala en la que suele caber de todo. Acostumbrados a ver “quién la suelta más gorda” este año estuvo presente Palestina, pero a nadie se le ocurrió enviar un recuerdo a las familias de los dos guardiaciviles asesinados a 750 kilómetros de donde se encontraba celebrando su gala anual toda la profesión.

Méndez Leite nos regaló un sermón interminable, Estopa pasaba por allí y un selfie de perdedores que no tuvo mucha gracia a tenor de los que se sumaron a la foto. Coronado se llevaba otro Goya a casa y Bayona salía por la puerta grande rodeado de estilismos que en algún caso daba vergüenza ajena contemplar. Alguna pajarita haciendo honor a la gala y mucho invitado al que se le permite ir con camiseta degradando el evento en sí.

No quiero olvidarme y merecerían otro Goya – que por cierto ahora es marrón y no de color chocolate- a los periodistas que anoche hicieron su trabajo con un frío helador esperando a las conexiones en directo. Compañeros que asistieron a una gala que pasa con más pena que gloria en un año en el que la nieve de los Andes arrolló al resto del cine español. Felicidades a los premiados y hasta el año que viene. Con o sin subvenciones solo les pedimos que hagan mejor cine.

Comparte esta noticia en redes sociales:
Quizá te interese:
Ofertas de Empleo

Ofertas de Empleo

Actualización diaria de ofertas de empleo, becas, concursos, premios.