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Pedro Ruiz reaparece con humor y entretenimiento para toda la familia

Diecinueve años de ausencia para un “monstruo” de la comunicación son muchos. Quedó claro en la edición del viernes que la “reentré” de Pedro Ruiz no iba a pasar sin pena ni gloria por una parrilla cada vez más desnaturalizada y carente de algo de enjundia y unas buenas dosis de cultura en estado puro. Pedro Ruiz tiene algo que llega al público y así se lo reconoce la pantalla. A pesar de haberse adornado un par de veces con su edad, que por cierto la lleva bastante bien, no puede decirse que en estos años de ausencia se haya olvidado de hacer televisión.

El programa “Nada del otro mundo” es una exhibición de improvisación, de hacer preguntas diferentes, de llevar al invitado como en una ruleta rusa de lo emocional a lo comercial, de los sentimientos interiores a lo externo sin olvidarse del glamour. Un torrente de programa en el que Pedro Ruiz hace otra vez lo de siempre, humor, ironía en un tono desenfadado y ameno que le va genial a La 1 de TVE y a una apuesta de entretenimiento blanco para todos los públicos.

No hay palabras gruesas, ni chismorreos, ni vida privada ni nada que invite a la frivolidad tan instalada ahora en el medio. Pedro Ruiz vuelve para quedarse con un formato que ya le permitió el éxito décadas atrás y que ahora ante la incomparecencia de otros competidores, tiene en su mano volver por sus fueros.

Tres aspectos claves

Se acompaña como siempre de tres cosas, a saber. Una cuidada selección musical en directo, permanentes referencias a la cultura, la poesía y el cine y una brillante capacidad para preguntar mirando a la cara del invitado. Además, en esta última etapa incorpora una vena de actor que le lleva a manejarse en el terreno de la ironía con total comodidad, no en vano es una de sus armas.

Quizás si pidiera menos veces perdón por aquellos temas que no controla y acabara por dar transiciones más armónicas a los diferentes microespacios que componen el programa lograría que el espectador ni pestañeara en casa. En la televisión está todo inventado y los formatos antiguos, que no caducados, de la mano de un Pedro Ruiz más en forma que nunca, pueden ser alternativa para el prime time del viernes. Casi nada.

De entrada, dejó pospuesta la final de La Voz de atresmedia para otro viernes. Pedro Ruiz aprovechó el hueco y se tiró a por todas con la fórmula de dejar conocer al personaje sin tabús sin tirar de frases hechas y lugares comunes.  La audiencia, rozando los 650.000 espectadores (5,7 de share) le dio la espalda. Poco es si contamos con que la emisión se producía en medio de un puente.

La prueba definitiva será el próximo viernes con las tres cadenas generalistas luchando por el prime time con todos sus productos. Pedro Ruiz se la juega.  La clave estará en acertar con los invitados. Veremos…

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