Rubén Osés (Sumun): “El diseño tiene el valor de transformar una idea o un proyecto en un negocio rentable”

Rubén Osés era consciente de que encontrar un trabajo por cuenta ajena que se ajustara 100% a su personalidad era más difícil que montar algo. Dicho y hecho. Movido por la ilusión de hacer las cosas de otra manera, en 2007, se puso en marcha Sumun, una agencia de diseño 360º afincada en Zaragoza, especializada en dar soporte a empresas con herramientas de marketing. Trece años después, esa ilusión sigue igual de viva y en constante evolución.

“Pragmatismo. Solo es verdad aquello que funciona”. Esta es la afirmación que preside la web de Sumun e imagino que la filosofía de la empresa.

Sí, esa es la filosofía, aunque, con el tiempo, todo evoluciona Siempre hemos entendido que nuestro trabajo es una herramienta, bien sea para seducir, comunicar o facilitar. Y como herramienta, debe ser real y útil y ofrecer siempre algo mejor que lo anterior.

¿Cómo nace Sumun?

Sumun se pone en marcha en 2007. La verdad es que empezamos con más ilusión que espíritu empresarial. Y es que esto último puedes llegar a aprenderlo. Sin embargo, si falta la ilusión o la pierdes, es un problema. Creamos Sumun porque teníamos mucha ilusión por hacer las cosas de otra manera. Trabajando por cuenta ajena, me di cuenta de que había otra forma de entender los proyectos. Ni mejor ni peor: diferente. Y en ese contexto, comprendí que la mejor opción para hacer las cosas como a ti te gustan es hacerlas tú.

¿Y cuál era esa forma diferente de entender los proyectos que les llevó a lanzarse a la piscina con su propia agencia?

En aquel momento no teníamos muy claro cuál era nuestro valor diferencial. Y más que tener claro un modo específico de trabajar, que también, en lo que creíamos era en una manera de entender el trabajo, con una metodología que ha ido evolucionando con el tiempo y que ha sido, casi casi, transversal a la propia empresa. Y esa forma de entender tanto los proyectos como el trato con los clientes tiene mucho de los fundadores originales de esta empresa. Por eso, más que de un valor diferencial, hablaría de una personalidad.

¿Cómo ha sido la evolución en estos años?

Hemos ido evolucionado hacía lo digital, porque el mercado ha girado hacia ahí. Ignorar esto sería vivir de espaldas a la realidad. Ha cambiado la manera de entender a nuestros clientes, pero también la forma en la que estos entienden a los suyos, así como el modo de llegar hasta ellos. Ahora hay más puntos de contacto y con un resultado más efectivo. Se ha democratizado el sector. En el digital, los costes son más bajos que los implicaba e implica cualquier acción de publicidad o diseño offline. Y a esto se une la posibilidad de medir su resultado con unos indicadores que te dicen constantemente si vas bien o mal. Y aunque es relativamente nuevo, ya es parte de una metodología y del mercado.

La historia de Sumun ha transcurrido casi paralelamente a la de la crisis económica. ¿Les ha influido?

Claro, pero de todo se aprende. Y ahora se valora el diseño de otra manera. Está claro que nosotros no somos como éramos hace diez, cinco o incluso dos años. Hemos aprendido a adaptarnos (muchas veces me sorprendo de lo rápido que lo hemos hecho). Y la crisis, sin duda, ha sido un buen campo de entrenamiento. En la actualidad, valoramos más lo que somos (por encima de lo que tenemos). Y, en mayor o menor medida, y no solo a nivel agencia, también a nivel personal, hemos aprendido esta lección. Es la gran transformación que ha supuesto la crisis.

En este tiempo, ¿han cambiado mucho las demandas de los clientes, el tipo de cliente y la forma de trabajar?

Rotundamente, sí. Pero lo que ha cambiado, sobre todo, es la forma de escucharles y de captar sus necesidades, de interpretar sus expectativas y de crear herramientas que sean el nexo entre producto y negocio. A esto hay que sumar que sus clientes también han cambiado. El consumidor ha cambiado. El diseño siempre tiene la obligación de colocar al usuario en el centro. Pero ahora, más que nunca. Porque si no sabes cubrir sus necesidades, posiblemente, sea porque no has sabido interpretar sus expectativas y, por lo tanto, no consigues crear puntos de contacto con él. Y si no lo haces tú, en un mercado global como el actual, es muy probable que llegue otro y lo haga. No necesariamente lo hará mejor, pero sí antes o de una manera más efectiva.

¿Cuáles han sido los momentos más destacados para la agencia hasta el día de hoy?

Hay varios y no sabría con cual quedarme. Tanto los buenos como los que no han sido tan buenos, nos han traído hasta aquí y nos han hecho ser como somos. Con todo, si tuviera que quedarme con alguno, posiblemente, me quedaría con el actual.

¿Y cómo es el momento actual?

Hemos aumentado nuestras capacidades, tenemos una nueva forma de afrontar los proyectos y hemos aprendido a convertir los proyectos en negocio y ahí es donde reside nuestro valor.

Tal y como afirma Adrian Shaughenssy, para ustedes, “un cliente infeliz es un diseñador insatisfecho. Un trabajo es un gran puzzle que necesita tiempo para ser resuelto”. ¿Cómo trabajan en Sumun cada uno de sus proyectos?

Totalmente a medida de cada cliente. Tratamos de conocerlo al máximo. Con el tiempo, hemos desarrollado nuestra propia metodología de trabajo, una metodología que adaptamos a cada cliente, con un trato muy personal y un seguimiento continuo. Contamos con un equipo muy versátil, capaz de cubrir todas las etapas de un proyecto, desde facilitar y detectar una propuesta de valor hasta materializarlo en algo tangible, con una historia y un discurso coherente y honesto. Y todo ello, con mucho respeto, humildad y siendo muy transparentes, que, básicamente, es como nos gusta que nos traten a nosotros. Algo que tiene mucho que ver con esa personalidad que comentábamos antes.

Y las empresas, ¿le dan al diseño el valor que tiene o todavía hay que evangelizar?

Como he comentado, el diseño debería colocar siempre al cliente en el centro. De hecho, el diseño no deja de ser una herramienta, ya sea de comunicación, de persuasión o de uso. Y para que nuestro cliente llegue a su cliente, requiere de diseño. Es más, diría que de un buen diseño. Y aquí me refiero a ser efectivo. Se trata de algo que va más allá del arte y de la creatividad y es algo más propio de un oficio. Hay un método detrás, hay mucha disciplina. Y las empresas lo han entendido y lo demandan cada vez más. Esto hace que el diseño gane peso.  

Como expertos en diseño, ¿cómo explicarían a alguien ajeno al sector la importancia y el valor que aporta el diseño a un producto?

El diseño aporta coherencia, ya que, más allá de lo que se ve, están los porqués. Y dar solución a esos porqués es lo que determinan el resultado. Y para que ese resultado sea optimo, la figura del diseñador y del buen diseño es clave, ya que todo tiene su método o, por lo menos, debería. A nosotros nos gusta decir que transformamos las ideas y los productos en negocio. Y aunque no hablamos solo de un valor económico, a nadie se nos puede pasar por alto que quien monta un negocio, en mayor o menor medida, lo hace para ganar dinero. Y, en este sentido, el diseño tiene el valor de transformar una idea o un proyecto en un negocio rentable.

¿Y qué aporta a la comunicación?

El diseño es a la comunicación como la tipografía a las palabras, difícil de entender una sin las otras. ¿Qué sería de las palabras si no existiese la tipografía? Pues en el caso del diseño es la forma de verbalizar o representar gráficamente todas esas líneas de comunicación que tienes con tu cliente, hacerlas tangibles.

Trabajan diferentes áreas. ¿Cambia mucho el planteamiento de una a otra?

Realmente, lo que cambia es la tipología de empresa. Nosotros decimos que diseñamos “artefactos”, entendiendo este artefacto como un servicio o producto, ya sea físico o digital, que se ira conformando a lo largo del viaje que supone adentrase en un proyecto. Analizamos qué necesita nuestro cliente -para qué, de qué manera,…- y eso requiere de muchas horas de conversación y de un profundo conocimiento de ellos.

Hace unos días, recogían el Premio Anuaria de Oro al Mejor Naming por Barambán Candanchú. Un galardón que se suma a otros reconocimientos. Prácticamente, van a premio por año. ¿Qué suponen estos reconocimientos para una firma como Sumun?

Los premios siempre están bien. Y cuando, además, son tus compañeros de profesión los que reconocen tu trabajo, el valor es doble. Que sean otros diseñadores los que distingan tu trabajo de forma tan positiva, te reafirma, aún más si cabe, en que vas por buen camino y que lo que estamos haciendo, está bien, al tiempo que ganas proyección. En Aragón, tenemos la tremenda suerte de contar con grandes compañeros, agencias, asociaciones -como ADA o DIN-A– y organismos, como el CADI, que empujan y dan visibilidad a este sector. Todos ellos han hecho que el diseño aragonés lleve años jugando en Primera División. Y lo que es mejor, el respeto y la camaradería de un sector pequeño, pero bien avenido.

¿Hacia dónde va Sumun?

Hacia delante. Siempre hacia adelante. En breve, lanzaremos nuestra nueva web con un discurso renovado y más en línea con lo que somos ahora y con lo que podemos hacer. Y, sobre todo, con un método que va a revolucionar la forma de trabajar con una agencia.

Quizá te interese:
Ofertas de Empleo

Ofertas de Empleo

Actualización diaria de ofertas de empleo, becas, concursos, premios.

Campaña Andalucía

En Portada

Síguenos en Twitter

Quiénes Somos
bloque-newsletter

Suscríbete a nuestra Newsletter

Recibe en tu correo electrónico las noticias destacadas

Menú