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Sandro Pozzi: “En el periodismo actual la clave es la comunidad”

  • Con la pandemia, el periodista decidió usar más Twitter como una herramienta informativa, llegando a conseguir 32.000 seguidores y siendo capaz de generar 12 millones de interacciones al mes.
  • Pozzi, que ha ejercido su profesión como corresponsal durante casi 24 años, decidió dejar ‘El País’ hace unos meses al no aceptar las condiciones económicas que el diario le quería imponer

Tradicionalmente, la única manera de ejercer el periodismo era desde las redacciones de los grandes medios de comunicación. Esto hoy en día ya ha cambiado. El escenario desde el cual ejercer la profesión periodística, en la actualidad, es inmenso y tiene multitud de oportunidades, la mayoría de ellas traídas gracias a las nuevas tecnologías. Otro tipo de información ha ocupado los espacios y se han generado nuevas formas de comunicar. Un claro ejemplo de ello es Sandro Pozzi, periodista que ha ejercido durante casi 24 años su profesión como corresponsal.

Antes de ser un apasionado del periodismo, le atraía mucho todo lo relacionado con la imagen y sonido y con las infografías. Al terminar la carrera, Pozzi tenía un especial interés por comprender y contar las decisiones que se tomaban fuera de España pero que afectaban aquí, así que “por pura necesidad de supervivencia y necesidad” vio un camino “que se podía explotar” y decidió marcharse a Bruselas. Primero fue corresponsal con Europa Press y, después, dio el salto a El País.

Después de trabajar siete años con información comunitaria, se va a la corresponsalía en Nueva York. Sandro Pozzi comenta para una entrevista a Entremedios que siempre tuvo una “inquietud por saber por qué a la gente le gusta tanto Nueva York que nunca ha estado y, sin embargo, lleva una gorra de los Yankees”.

Orden en el caos de información

Justo antes de la propagación a nivel global del coronavirus, Sandro Pozzi decidió dejar ser corresponsal para El País porque no aceptó las condiciones económicas que el diario le quería imponer. Una decisión que fue muy difícil, afirma. Meses después La Sexta le llamó para cubrir las elecciones estadounidenses. Además, a raíz de la pandemia, decidió usar más Twitter como una herramienta informativa, llegando a conseguir 32.000 seguidores y es capaz de generar 12 millones de interacciones al mes. En esta red social, Sandro Pozzi ordena el caos de información que hay.

El pasado verano Pozzi decidió volver a España: “A Bruselas me fui con una idea de tres meses y me quedé siete años. Y en Nueva York he estado dieciocho. Al final me he vuelto a España, a Sevilla, porque ya no tenía esa inquietud de hacer cosas”.

Decide dejar El País después de 20 años por la precariedad. ¿Fue porque no aceptaba las condiciones económicas que le ofrecieron o impusieron?

En el calendario chino yo soy la rata y de alguna manera me he comportado siempre así. He ido al hueco que otros han despreciado y ahí es donde yo he logrado prosperar. Las ratas somos muy activas, porque siempre estamos moviéndonos, y son animales que sobreviven. Yo siempre me he visto un poco así. La rata también es un disruptor del sistema. Y en ese sentido yo siento que tengo bastante responsabilidad en ello porque cuando me fui a Bruselas era una plaza que se la daban a gente que había progresado mucho en su carrera profesional y que escribían un artículo o dos a la semana. Yo he escrito 700 u 800 al año. En un día hacía lo que hacía un corresponsal antiguo en una semana o dos. Y, además, lo hacía sin tener contratos. Hacía las cosas intentando que me costaran lo menos posible.

Pero a la vez que creo que soy una parte de este periodismo lowcost, lo que nunca he renunciado es a tener un precio. O sea, el trabajo tiene un valor. Y es el valor que te pones tú. Entonces, es verdad que yo he hecho esta disrupción, pero yo nunca he trabajo gratis. Y nunca he trabajado por menos de un determinado dinero. Durante muchos años he trabajado con El País y me han cambiado la relación laboral múltiples veces. Siempre buscando ellos pagarme lo menos posible y nunca me han ofrecido ningún contrato. Hice el esfuerzo de negociación porque ellos me han dado todo lo que soy. Pero llega un momento en el que tienes que decir `hasta aquí´. Lo que me ofrecían era vivir una familia ligeramente por encima del umbral de la pobreza. Entonces decidí romper y pasó lo que pasó, que durante un año casi han estado sin corresponsal allí.

¿Qué cree que debería cambiar en las redacciones o en los grandes medios de comunicación para que no se dieran estas situaciones en la profesión?

Hay múltiples cosas que tienen que cambiar. La primera que el lector pague. Es responsabilidad de la audiencia. Ahora es muy fácil criticar a los medios de comunicación y hablar de crisis. Es muy fácil criticar que los medios de comunicación dependen de tal banco o de una compañía, pues paga, paga dinero. The New Yorker vale 9 dólares, puedas pagarla o no, pero si quieres tenerla tienes que pagar, si no pagas el New Yorker no puede salir. La venta de periódicos está ahí para pagar sueldos, distribución, infraestructura del medio…

Por otro lado, el medio tiene que saber priorizar. ¿Realmente es importante Afganistán para un lector en Sevilla? Posiblemente sí, pues entonces pagas a alguien para que esté en Afganistán ese tiempo. Es una apuesta.

En el Congreso de Periodismo de Huesca dijo que ahora los periodistas que trabajáis fuera de una redacción tenéis más oportunidades y que se debe buscar la diferenciación. ¿Cree que con las redes sociales ahora el periodismo se está convirtiendo más en un periodismo de marca?

Lo que ocurre es que los grandes medios de comunicación han tenido el monopolio de lo que se considera información veraz y lo siguen teniendo. Y ahora hay gente que somos capaces de hacer información pura y dura sin tener que estar en una estructura. Y lo explico con mi caso personal. A mí lo que me daba pánico de dejar El País era que si dejaba de formar parte de esa estructura iba a desaparecer por completo, porque yo era consciente de que a Sandro Pozzi le llamaban por teléfono porque era el de El País. Era consciente de que si dejaba el diario, iba a desaparecer.

Y, efectivamente, desaparecí. Pero desaparecí para la Cámara de Comercio, el embajador de la ONU, para las empresas que te llaman para que les hagas un reportaje… Pero, al final si yo sobrevivo es por la gente que me sigue. Y tengo esa necesidad de responder. Parece que ahora todos utilizamos el término comunidad y cuando se escuchaba en las redacciones a la gente le hacía gracia, pero es que esa es la clave. Entonces es un sentimiento muy fuerte hacia la gente que te sigue, pero a la vez dices `¿cuánto tiempo puedo seguir?´. Yo creo que el periodista no debe tener marca, lo que pasa es que cuando estás solo la marca te ayuda a estar presente. Tienes que tener algo para atraer a la gente, pero no creo que tengamos que ser los periodistas los protagonistas.

Después de El País, llega La Sexta. ¿Cuál es el cambio más grande que experimentó de hacer prensa a hacer televisión?

Para mí significó muchísimo que me llamara la televisión. Estaba completamente tirado y me llamaron. Precisamente, fue por una combinación de lo que había escrito en El País y de lo que hacía en Twitter. Me llamó Antonio Ferreras –a quien hace poco a conoció en persona– porque me dijo que yo era el primero en el que pensaba cuando se trataba de información norteamericana. Yo no había hecho nunca antes televisión y él me dijo que no me preocupara, que lo único que tenía que tener claro era lo que iba a decir. Como si eso fuera fácil (risas).

Cuando escribes en el país un texto de 800 palabras, puedes meter mucha información. Y en televisión, todo eso lo tienes que poner en veinte segundos. Para eso me ayudaron mucho los tweets. Al final entendí que tenía que hacer tres tuits. De repente, me sentía como un becario. Tenía que hacer lo mismo que venía haciendo pero con un lenguaje completamente distinto. Me ayudó todo mi interés por la infografía. En dos meses me tuve que poner las pilas y aprender a hacer todo de cero.

En Huesca también dijo que estaba pensando cómo canalizar la comunidad en Twitter que ha creado y las interacciones que genera, ¿tiene algún proyecto que esté preparando?

No. Ahora lo que quiero es asentarme bien en España. Mi prioridad es seguir haciendo lo que hago. Si me van surgiendo cosas las voy tomando, porque para mí son oportunidades. No me importaría hacer docencia en esta fase de mi vida, necesito un poco de calma también. Pero tengo esa necesidad de contar lo que veo. A lo mejor si encuentro gente que está en la misma onda que yo y está dispuesta a aventurarse en algo sin esperar mucho a cambio al principio, no estaría mal hacer algo. Lo que no sé es si habría que hacerlo audiovisual, escrito… Ahí es donde tengo yo la confusión. Con Twitter lo vi muy claro. Pero ahora tendría que ver qué plataforma nueva surge que pueda decir `puedo entrar por aquí´. Yo tengo un hándicap, en Twitter tengo mucha atracción, pero en el fondo no voy a generar un ingreso digno para trabajar yo o con más gente. Ahí está la complicación, ¿qué plataforma usas para rentabilizar eso?

Tocando uno de los temas que domina. Biden ganó las elecciones y hace un año que ejerce de presidente. Su popularidad ha caído, ¿a qué cree que se debe esta bajada?

Biden no ganó las elecciones, las perdió Trump. La gente no creía en Biden y toda la unidad del partido demócrata se hizo en base a derrotar a Trump. Ese era el objetivo. Trump aprobó dos paquetes durante su mandato de una manera mayoritaria en el Congreso y, ahora, el plan de infraestructuras de Biden ha costado nueve meses sacarlo adelante esta. Eso es porque hay un problema interno en el partido demócrata. Tenemos la imagen en la cabeza de que la presidencia de Trump fue un caos, pero la salida de Afganistán también fue un caos y Biden tuvo la opción de no hacerlo. Es muy fácil decir que fue así porque Trump lo dejó hecho, pero Biden es el Comandante en Jefe de los Estados Unidos, podía haberlo evitado. Yo creo que esa desazón que había con Trump, lo único que provocó es que hubiera muchas expectativas en Joe Biden.

Un consejo que le dieron en su época como estudiante que piense que no ha sido nada útil y por tanto nunca lo diría.

Normalmente la gente no suele dar consejos. Pero sí hay mucha gente que te ayuda sin darte cuenta. (Está un rato pensando) Un consejo que sí que daría es que no veáis a los demás periodistas como competencia. Normalmente te dicen que no te juntes con los que trabajan para otros medios. Ayuda al que tienes al lado y te ayudarán a ti.

Autora: Lucía Sáez Gonzalvo

Este artículo forma parte de los contenidos de Entremedios, plataforma impulsada por los alumnos del Grado en Periodismo de la Universidad de Zaragoza

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