Sheila Hernández es una almeriense doctorada en influencia responsable. Acaba de publicar Planeta "Soy joven, no gilipollas".

‘Un millón de seguidores más que un subidón es una gran responsabilidad’

Sheila Hernández es una almeriense doctorada en influencia responsable. Tiene claro su rol en el periodismo, que no es otro que sanador y que aporte soluciones. Bien común, servicio públicos e historias de la vida común poco comunes en los medios. Y no le va mal, más de 900.000 seguidores. Le han ofrecido contratos publicitarios de cinco o seis ceros, pero es feliz de «con una economía que no atenta contra mis principios y de la cual me siento muy orgullosa». Acaba de publicar Planeta «Soy joven, no gilipollas».
Con el título de su libro a priori me quedo sin titular. Insuperable.

Mi libro no descubre América ni te va a contar algo que no sepa. Nos presentan una vida super idílica en la que el futuro está al alcance de la mano, aquí y ahora. Es decir, nos toman por estúpidos porque la realidad es otra totalmente. Por eso, describo situaciones normales que le pueden pasar a cualquier persona, cómo afronto esas situaciones y cómo salgo de ella. La vida no es perfecta ni maravillosa, no somos guapos increíbles. Tenemos que fracasar muchas veces, dejar sueños por el camino y caminar duro hasta llegar a nuestras metas.
 

Mientras otros se han centrado en la cuestión en el ser o no ser, el yin, el yang, esto o lo otro, tú te detiene en ese puente que hay entre el decir y el hacer. 

 Sí, creo que es muy importante, porque al final decir todo el mundo dice cosas, y todo el mundo se queja y todo el mundo puede escribir un tweet desde el sofá de su casa y todo el mundo puede decir que está enfadado de publicarlo en una historia, pero cuando tú te enfadas, cuando tú estás disconforme con la realidad, cuando tú no quieres llevar una sistemática, tienes que hacer algo diferente a lo que todo el mundo hace y es ponerte a hacer algo. 

Y tú pusiste en marcha @es.decirdiario

Yo en su día criticaba a cierta parte de la prensa que veja y humilla, no me sentía identificada. Para no quedarme en el decir pues pasé a acción para crear un periódico que se diferenciase toda esa mala praxis. Un periodismo que se centrase en aquello que perturba la salud mental de las personas, que piensa en positivo y ayuda a quien está siendo víctima de una situación injusta. Yo le pongo el altavoz porque creo en el periodismo que también sana a través de contar historias comunes de la vida que son poco comunes en los medios de comunicación. Por eso le doy tanta importancia a esos casos tan comunes como puede ser que una mamá de repente me diga, a mi hijo le hacen bullying en el colegio y necesito ayuda. O que me diga una chica, tengo cáncer, vivo en Teruel y no hay soluciones pero no quiero que a mi hija le pase lo mismo.

 ¿Es viable ese tipo de periodismo? 

Para mí sí. Pero no solo en términos de rentabilidad económica, también de rentabilidad personal y social. Exactamente. No quiero caer en la romantización del oficio gratuito. Me ha costado mucho sacar adelante mi propio proyecto. ¿Por qué? Pues porque no hago mercancía con mis valores y mi ética. Desde el primer momento tú tienes un caramelo y mi caramelo es mi cuenta, y cuando llega tanta gente sin invertir publicidad, muchas empresas llegan a ti. Te plantean con 28 años cifras de cinco o seis ceros cinco o seis ceros y tienes que ser muy fuerte psicológicamente para decir que no todo vale. Hoy por hoy estoy asentándome económicamente con una economía que no atenta contra mis principios y de la cual me siento muy orgullosa. 

La familia se agranda llegará al millón de seguidores. Para algunos esto sería una gran chapa en el pecho, un parking de palmaditas en la espalda y, en cambio, tú lo tomas como una responsabilidad que pesa, ¿Cómo lo llevas?

Con miedo, me asusta por la oligación con esa ‘familia’ y una increíble porque supone que hay tanta gente que solo confía en ti y que si tú le decepcionas ya no va a confiar en nadie. Quizás. Pero sabes dentro de ese miedo, se crea una seguridad que se hace vencer al síndrome del impostor. Me queda cien mil para el millón pero si te digo que más un subidón es una gran responsabilidad.

También tus haters particulares, los Doctores Liendres. ¿Cómo llevas esa política de la cancelación?

Estamos en un momento social donde todo el mundo se ve con el derecho a opinar de todo. Parece que hay como cursos que se regalan ¿no? Es muy difícil sacar para adelante un periódico como es.decirdiario para que de repente te topes  con que la misma persona que hoy es experta en psicología mañana experta en tapiz de sofá y al siguiente experta en café y cada día experta en una cosa sin tener ni idea. Salen expertos hasta debajo de las piedras intentando rebatirte; entonces te hacen dudar, minan tu seguridad y aparece la impostora que hay en ti.  Pero rápidamente te repones cuando ves el fruto de trabajo, que tu proyecto marcha y te lo reconocen casi un millón de personas. 

Háblame del becario que lo envuelven con papel de caramelo para que parezca el CEO, el que más trabaja, el que más responsabilidad tiene, pero doscientos cincuenta euros tres meses y a la calle.

De ahí el nombre del libro, insisto que muchas veces nos toman por tremendos imbéciles. Coger experiencia es el gran camelo. Exprimen toda tu ilusión, el ímpetu de quien empieza y la dosis contralada de entusiasmo que dura justo los meses que vas a estar hasta que venga otro u otra. O pagan o no se desperdicia talento. Animo a todo el mundo que está en esta situación que abandone inmediatamente y renuncie. Porque esa supuesta experiencia que adquiero, maravillosa, ¿Sirve  para pagar el  alquiler? Vivir la experiencia sin ánimo de lucro, se ponen la piel de gallina.

Huyes de la ‘experiencia becaria’ … y te haces autónoma. El remate de los tomates. 

Sí, la verdad es que es una puta mierda ser autónomo en España. Nos venden que estamos en un país donde emprender es maravilloso. Esas personas emprendedoras se levantan cada mañana con la mejor sus actitudes y solo te encuentras que de cada tres meses trabajados, uno y medio trabajas es para pagar impuestos. Con el beneficio después de impuestos vives tres meses. Y así. El modelo actual es insostenible.  

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