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‘Spider-Man: No Way Home’, un regalo nostálgico para fans

  • El trepa-muros vuelve a la gran pantalla con grandes dosis de reminiscencia, colocándose a finales del 2021 como la película más vista del año.
  • La cinta comienza cuando el villano de la anterior entrega, Misterio, desvela la identidad del hombre-araña al mundo

El trepa-muros ha vuelto a la gran pantalla. ’Spider-Man: No Way Home’ ha llegado con grandes dosis de reminiscencia y, además, se ha situado como la película más vista de 2021. La cinta comienza cuando la identidad de nuestro amigo y vecino Spider-Man ha sido desvelada al mundo por el villano de la anterior entrega, Misterio. Parker ha crecido y está a las puertas de entrar en la universidad deseada por él y por sus amigos, Ned y MJ. Pero la farsa creada por Misterio convierte a Parker en un enemigo público. Y, ahora, ser amigo de Spider-Man ya no es algo bueno. Tras el rechazo de varias universidades, Parker le pide ayuda al Doctor Strange para salvar a sus amigos. En el intento de un hechizo para que todo el mundo olvide quién es Spider-Man, ambos superhéroes abren las puertas a las otras realidades de Spider-Man.

El multiverso tiene un papel fundamental en esta última fase de Marvel. Se comenzó a conocer en la película de Spiderman: Into the Spider-verse (2018), explorada aún más con las series de Loki o What If (2021). Aunque su funcionamiento se va explicando poco a poco en las películas y series, ya revelan la existencia de diferentes realidades paralelas.

En esta ocasión, el multiverso ha sido la herramienta de unión de dos décadas de los entornos del hombre araña y de los personajes interpretados por Tobey Maguire y Andrew Garfield. Como también de los villanos Doctor Octopus o el Duende Verde, interpretados nuevamente por Alfred Molina y Willem Dafoe. Se trata de una experiencia dedicada a los fans por los guiños y las referencias a las anteriores películas de Spider-Man.

La cinta es efectiva y funciona. Sin embargo, no ofrece nada nuevo. Es la misma historia sobre el bien y el mal, solo que veinte años después para conseguir la emoción del público. El Spider-Man de Holland pretende arreglar lo malo que hay en los villanos y devolverlos a su hogar, repitiendo lo mismo que se hizo en Spiderman II de Raimi. Todo señala a que Hollywood ya no sabe qué hacer para reinventarse, recurriendo a lo que ha funcionado en anteriores películas.

Salto a la madurez

En la primera película de Tom Holland, veíamos al superhéroe con el que se identificaban los espectadores, el adolescente fan de los Vengadores. Tras la muerte de Tony Stark, un personaje que le guiaba y enseñaba, el trepa-muros empieza a luchar él solo frente al mal lejos de casa. Este salto a la madurez se completa cuando, en esta entrega, se tiene que enfrentar a otra muerte de un ser querido y aceptar que todos los actos tienen consecuencias. Todo ello se ve reflejado en la actuación que realiza Holland, cada vez más seria y demostrando que Spider-Man ya es un Vengador en toda regla. Aunque todo ello supone también el retroceso a Spiderman II, donde el protagonista también experimenta situaciones más complejas que le llevan a alcanzar la madurez.

Esto queda aún más claro cuando los otros Spider-Man le cuentan sus tragedias para ayudar al actual hombre araña. El personaje de Maguire interpreta a un Spider-Man más veterano que también perdió a un familiar cercano por tomar decisiones inadecuadas. En el caso de Garfield, que sigue los pasos del anterior, encuentra la redención de su personaje. En esta película por fin se cierra el círculo que quedó abierto desde su segunda cinta, The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro. Cada uno de los actores ha sabido caracterizar su rol, trabajando muy bien en equipo y mostrándose como hermanos en la gran pantalla.

El humor característico de Marvel tampoco se ha llevado de manera adecuada en este guion, que buscaba un tono más dramático. Una combinación muy poco apropiada de las excesivas escenas de humor con lo trágico, forzando la transición entre ellas. En un momento lloras por la muerte de un personaje y al siguiente se hace un chiste que busca la risa fácil. Además, si le quitas el fanservice, las escenas de acción y el humor, queda una trama bastante simple para la película que prometía estar al nivel de End Game.

En esta ocasión han desaprovechado la interesante premisa del desvelo de la identidad de Spider-Man. No se ve peligro más allá de los infortunios mundanos que acontecen a los amigos del hombre araña. Nadie le persigue por ello, ni es amenazado por otros villanos. Simplemente se enfrenta a lo mismo que cualquier famoso que hace algo mal: la cancelación del personaje.

El desenlace de la trama acaba con un final agridulce y bastante abierto, que junto con las escenas postcréditos nos deja expectantes para próximas películas. Quizás en la siguiente entrega veamos algo novedoso con Spider-Man haciendo frente a otro villano que se ha escapado también de su dimensión, el extraterrestre Venom.

Autora: Judit Macarro
Editora: María González
Redactora jefa: Ingrid Monreal

Este artículo forma parte de los contenidos de Entremedios, plataforma impulsada por los alumnos del Grado en Periodismo de la Universidad de Zaragoza

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