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‘The Batman’, un descenso a los infiernos

  • Robert Pattinson se enfunda el traje de Batman en su adaptación más sórdida hasta la fecha.
  • Matt Reeves nos trae de vuelta al caballero oscuro en un thriller de 176 minutos de puro cine negro. Un paseo por una Gotham oscura y lluviosa al ritmo de Nirvana

No es ningún secreto que Batman es el superhéroe más popular entre las líneas de un DC cada vez más opacado por Marvel. The Batman es ya la tercera adaptación del personaje tras la exitosa saga de Christopher Nolan y la menos afortunada Batman v. Superman de Zack Snyder. Sin contar con las directamente relacionadas con la saga, como el Joker de Todd Phillips y las distintas versiones de El Escuadrón Suicida. Esta nueva incursión en el universo del murciélago podría sentirse como algo que mostrara signos de agotamiento y llevar a comparaciones, que como sabemos, son odiosas.

En The Batman, seguimos a un Bruce Wayne en su segundo año de lucha contra el crimen de Gotham. Se prescinde de la demasiado manida y consabida presentación de los orígenes del héroe, lo cual se agradece. El hombre murciélago tendrá que enfrentarse al retorcido Enigma al tiempo que lidia con la corrupción de Gotham. Una ciudad con clara inspiración en Nueva York que parece haberse convertido en un pedazo de infierno en la Tierra.

Una versión muy fiel a los cómics

La versión de Matt Reeves, director de las precuelas de Planet of the apes, se confirma como una muy fiel a cómics como El Largo Halloween. Una adaptación que nos remite claramente al cine negro. Un subgénero nacido en Estados Unidos entre la década de 1930 y 1950. En este subgénero las tramas tienen una clara relación con el entorno criminal y las fronteras entre el bien y el mal son difusas. Entroncando de igual forma con el cine más reciente, Reeves le rinde homenaje directo a David Fincher. The Batman nos recuerda a Seven en su ambiente lluvioso y en la persecución infructuosa del asesino que hace mella en la psique del protagonista. También el atuendo del villano y sus métodos están claramente inspirados en el asesino del Zodíaco, un serial killer que Fincher ya nos acercó en Zodiac.

El que se nos presenta aquí es un Batman joven e inexperto. Los aficionados al cómic podrán relacionar sin esfuerzo al personaje con la presentación que Frank Miller hacía de él en Año Uno. El hombre murciélago nos muestra aquí una faceta que todavía no había lucido demasiado en sus adaptaciones a la gran pantalla: la de detective. La primera mitad de la película, no tiene apenas peleas. Nos muestra a un Batman cuyos métodos se acercan claramente al espionaje voyeur de clásicos del noir como La conversación de Coppola. Todo ello aderezado con la sobresaliente fotografía de Greig Fraser, que a través del juego de contrastes y claroscuros logra una atmósfera única.

Aura espectral

La elección de Robert Pattinson suscitó en un principio ciertas dudas. Aquí, brilla, y lo hace lejos de la purpurina de la saga Crepúsculo. Interpreta a un justiciero enmascarado con un código moral más laxo que en otras adaptaciones y con serias dudas morales. El personaje, recibe a lo largo de la película el sobrenombre de “La Venganza”. Un apodo que dota al protagonista de un aura espectral y le hace parecer una figura casi sobrenatural, una fuerza imparable.

La venganza es un tema que está presente durante toda la película y mueve a los personajes. Desde Bruce Wayne hasta Catwoman, interpretada por una misteriosa y sibilina Zoë  Kravitz, que en el film adopta el rol de femme fatale. Sin olvidarnos del Enigma de Paul Dano, que en su visión enferma y megalómana cree estar haciendo justicia a su retorcido modo. Su personaje nos presenta algunos de los temas más interesantes y actuales de la película. Sus métodos de venganza tienen tintes de lo que conocemos como cultura de la cancelación (no le basta con matar a sus víctimas, también hunde su reputación). Su figura y desarrollo recuerdan al encumbramiento de falsos ídolos de ideología extremista de internet y su iconografía bebe marcadamente de las teorías de la conspiración.

Secundarios

Como secundarios, tenemos a Alfred (Andy Serkis) que sirve para dotar a Bruce Wayne del trasfondo emocional del que se prescinde al omitir el origen del personaje. Hay que tener en cuenta, que el acercamiento que se hace de Batman en la cinta está mucho más centrado en la figura del héroe. El hombre tras la máscara, apenas aparece, y cuando lo hace se asemeja más a una estrella del grunge atormentada que al playboy millonario de Christopher Nolan. Completan el reparto un Detective Gordon (Jeffrey Wright), que trabaja mano a mano con el enmascarado, y un irreconocible Colin Farrel en el papel del Pingüino. Ambos, con series ya confirmadas para HBO Max, destinadas a seguir explorando el universo creado por Reeves.

Lejos del escapismo facilón de la mayoría del cine “pijamero” actual, The Batman nos ofrece una interesante propuesta que trata de diferenciarse. Con ecos del mejor cine negro, nos invita a reflexionar si el fin justifica los medios o si los hijos deben pagar por los pecados de sus padres. Un cine de superhéroes distinto que no dejará indiferentes ni a fans ni a curiosos.

Autor:  Daniel Giral
Editora: Alexia Pavón 
Editora jefa: Ingrid Monreal

Este artículo forma parte de los contenidos de Entremedios, plataforma impulsada por los alumnos del Grado en Periodismo de la Universidad de Zaragoza

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